MITOS del litio… ¿siempre hay conflicto con las comunidades?

Nos hemos acostumbrado a leer y escuchar que la extracción de litio de salmueras afecta a las comunidades originarias. A fuerza de repetición lo han instalado… ¿Siempre es así?, ¿o estamos frente a otro mito antiminero?
Litio vs. comunidades

Si, puede haber conflictos y se deben administrar. A veces la empresa que encara una exploración por litio en salmueras hace las cosas mal y puede estallar el conflicto, o puede tener suerte y no pasar nada. A veces se hace bien y de todos modos hay conflicto, o lograr el acuerdo de las comunidades.

Son muchos los factores en juego, partiendo de la cultura de la organización, de la actitud de los actores individuales en juego y del apoyo o no que brinde el Estado desde sus distintos niveles, comunal, municipal y provincial. No menos importante es la posición de las organizaciones de la comunidad, con su eventual carga de temores y prejuicios, la postura de las iglesias locales, del periodismo, la posible presencia de activismo externo, o que la posición antiminera se convierta en argumento para dirimir disputas políticas. 


Y algunas veces no hay conflicto, porque no hay pueblos originarios…

Cuando las cosas salen BIEN… Salar de Caucharí



Un buen resultado, es cuando empresa y comunidad crean una relación de confianza y crecen juntos. Veamos el caso del proyecto de litio en el Salar de Caucharí, Provincia de Jujuy, ARGENTINA. Una experiencia que culminó en el año 2012 con la firma de los convenios para la puesta en producción del yacimiento, Fue una experiencia inédita en el país, donde seis comunidades aborígenes de la Puna aceptaron firmar acuerdos para que la minería se instale en sus tierras.


El proceso duró dos años, con el geólogo Roberto Lencina como mediador, acercando las posiciones, poniendo sobre la mesa los objetivos de la empresa minera y las aspiraciones de cada una de las comunidades.


El objetivo es construir confianza…


Nos cuenta Lencina: “Hay un tema central que es cómo te ganás la confianza de la gente y la respuesta es simple: ser creíble, muy serio con lo que se dice y responsable con las expectativas que se generan. Hay que hablarles con la verdad, trazarles horizontes con distintos escenarios y hacer docencia permanentemente sobre las etapas del proyecto minero”, precisa el geólogo tucumano que actualmente se relaciona con los habitantes de Fiambalá, municipio catamarqueño donde está emplazado el Proyecto 3Q de la empresa Liex.


“La simpleza es el eje de la vida y ellos me lo mostraron en acción. Son una gran escuela, pero hay que ir con ganas de aprender. Cuando ellos hablan yo no sólo escucho lo que dicen, sino lo que quieren decir. Trabajo en el significado de sus palabras, sus gestos, posturas. Ganarse la confianza de la gente es un proceso lento”.


El enemigo es la falta de confianza…


El mayor temor de las comunidades originarias es a la mentira: “Por mucho tiempo, el sector minero no trabajó con transparencia… ‘con tal de conseguir esto voy a decir cualquier cosa’. Hay que revertir eso. Aparecen tres escenarios: la persona que genuinamente está muy preocupada por lo que puede pasar ambientalmente, con su casa, esa es gente a la cual hay que darle información, acompañar, respetar su tiempo… Ese es un grupo de trabajo al que hay que identificar. Hay otro grupo que expresa que está preocupado, que son los famosos anti, pero la verdad no les interesa nada y lo único que buscan es su propio interés o sus propias motivaciones ideológicas. En el fondo hay intereses políticos, hay guerras personales y por liderazgo, por más que se haga lo que se haga no habrá ningún tipo de transformación. No vale la pena poner demasiadas energías porque no se cambiará su forma de pensar… Y después está la gente a la que no le importa demasiado nada, en el buen sentido, no se involucra como pasa en cualquier comunidad, pero si esa gente demanda estamos presentes, pero sino no”, explica Lencina.

“Lo estratégico de todo esto, fue acompañar a las comunidades a pensar qué era lo mejor para su futuro, no decidir por ellos. No decirles lo que debían hacer, pero tampoco aceptar calladamente lo que ellos pensaban, sino pensar juntos. Razonamos juntos y finalmente logramos que le pusieran un peso muy fuerte dentro de los acuerdos, más que al dinero, a lo que es la capacitación, generar oportunidades de infraestructura, lo que fuera sustentable en el tiempo” … Y “no enojarse, porque el enojo perturba, no permite negociar, razonar ni dialogar”.


¿Qué se aprende de una experiencia como esta?“Todo. Me marcó mucho la figura de un líder de una comunidad que no hablaba en las asambleas y al final del día lo miraban y le preguntaban qué opinaba y se hacía lo que él decía. Aprendí que la autoridad se construye con confianza, con ejemplo de vida, de hablar menos y ser más coherente con lo que hacés”.


Y a veces, sencillamente, no hay pueblos originarios

Es el caso del salar de Tres Quebradas, a más de 100 km al oeste de Fiambalá, en el Departamento Tinogasta, CATAMARCA. El mismo INFORME DE IMPACTO AMBIENTAL (2016) del proyecto lo explica:

No hay y nunca hubo pueblo originario alguno habitando en el área del proyecto: “el área del proyecto minero presenta una baja sensibilidad arqueológica. Las propiedades del registro arqueológico, en principio, se caracterizan por una baja abundancia, una distribución puntual, discontinua y baja riqueza”. Y eso es debido a que el área del proyecto fue sólo una eventual área de tránsito desde tiempos preincaicos.

Y la razón es sencilla, no hay agua para la gente, ni para la flora y fauna:



“En el sitio del proyecto Tres Quebradas no existe ningún cuerpo de agua dulce. Todos los cuerpos líquidos están formados por salmueras hipersalinas en estado de saturación”… Sin cuerpos de agua, un área inhóspita y aislada donde nunca hubo asentamientos humanos.

Y si en Tres Quebradas no hay pueblos originarios, ¿no se trabaja con ninguna comunidad?

Si, se trabaja con las comunidades más cercanas, que están ubicadas en Fiambalá, unos 105 km al ESE en línea recta del proyecto. Aunque las comunidades cercanas no son originarias también son importantes…

Se debe informar a la gente, estableciendo el diálogo para lograr participación, de manera que la comunidad crezca junto a proyecto, sobre la base de la mutua confianza. Una tarea permanente a lo largo de la vida del emprendimiento.


Todo un desafío… que cuando sale bien, le aporta tanto valor al proyecto como determinar las reservas de litio y composición de la salmuera.


La extracción de litio de salmueras ¿es una amenaza para los pueblos originarios?


NO, más bien es una oportunidad, cuyo éxito depende del grado de integración y confianza que la actividad productiva construya junto a la comunidad, sean estas originarias o no. 


Plantear como inevitable el conflicto de las comunidades con los proyectos extractivos, es construir otro mito antiminero.


 
Escrito por Martín Carotti 

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