Michiquillay reactivará la economía de Cajamarca

El informe Los beneficios macro y microeconómicos de la minería señala que si Perú resuelve la viabilidad de todos los proyectos mineros en cartera, la reducción de la pobreza estaría asegurada, y este problema afectaría tan solo al 14% de la población.
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Elaborado por el Centro para la Competitividad y el Desarrollo (CCD) y el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).Casi ocho millones de personas serían favorecidas directamente con la ejecución de todos los proyectos mineros que suman más de US$ 50,000 millones en inversiones potenciales.

Si la opresiva tramitología y los conflictos sociales fueran resueltos por un Ejecutivo que asuma la gobernabilidad, el empleo directo en el sector minero sería de 255,000 puestos de trabajo y 1.6 millones de empleos indirectos. El impacto económico de los proyectos en ejecución aportaría al crecimiento del Producto Bruto Internado ¡hasta el 11%! Hoy, no obstante el inmenso potencial estancado, la minería genera alrededor de 174,000 empleos directos y 1.1 millones indirectos, que representan tan solo el 16% de la población.

Uno de esos proyectos en cartera, que debió comenzar ¡hace 70 años!, es Michiquillay, ubicado en los distritos La Encañada, Baños del Inca, Llacanora y Namora, a 40 kilómetros de la ciudad de Cajamarca. El área concesionada (Michiquillay y La Encalada) a la empresa Southern es de 14,927.95 hectáreas. El yacimiento contiene 4,283 millones de toneladas métricas de pórfido de cobre al 97%, y otros minerales como oro, plata y molibdeno. Michiquillay, proyecto de US$ 2,000 millones, contribuye con US$ 400 millones para un Fondo Social destinado a inversiones comunitarias, y 3% de regalías para los gobiernos locales de las zonas de influencia el proyecto.

El ex viceministro del sector Minas (MEM) Rómulo Mucho ha señalado que solo para la construcción de Michiquillay se necesitarán 10,000 trabajadores, la mayoría de procedencia local. El proyecto a tajo abierto, en un principio, aportará alrededor de 100,000 toneladas de cobre por año (que en algún momento puede producir 187,000 tonelada métricas finas de cobre al año), lo que significa un incremento de 0.5% del producto nacional. Los otros proyectos ubicados en la misma zona cajamarquina —como Galeno, Conga, Yanacocha y la Granja— juntos crearían un clúster minero que fomentará mucho más la dinámica económica de la región.

Se ha estimado que el impacto laboral y comercial del proyecto comenzará antes de los tres años, cuando el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto esté en proceso de elaboración y gestión, y cuando comience la construcción de la mina.

Las comunidades campesinas de Michiquillay y La Encañada serán las primeras beneficiadas con el proyecto cuprífero. Los comuneros están organizados para repeler a la izquierda radical que no ha dejado de lado sus pretensiones de detener las actividades mineras en la región del norte. Los jóvenes del lugar están totalmente convencidos de la talla mundial proyecto, porque Michiquillay se caracterizará por desarrollar los más altos estándares técnicos, sociales y ambientales. Además esos jóvenes quieren participar del proyecto, que contratará mano de obra y bienes servicios locales. Ellos están poniendo el pecho frente a las ONG ambientalistas vinculadas a la izquierda antidesarrollo.

Los jóvenes no quieren continuar relegados de las oportunidades que ofrecen las inversiones. Durante dos periodos consecutivos de gobiernos regionales y locales, Cajamarca sufrió el deterioro de su economía, lo que impactó negativamente en la sociedad. Todo se fue desmoronando, incluso el sector turismo, por no existir ningún proyecto relevante; como la construcción de un nuevo hotel de cinco estrellas, dada la importancia histórica de Cajamarca.

Los aportes de la agricultura y la ganadería cajamarquina no son suficientes para la inmensa inversión pendiente en carreteras, colegios, hospitales, postas medicas, redes eléctricas, agua potable y servicios de alcantarillado, plantas procesadoras de residuos sólidos y mucho más. Los dos gobiernos regionales anteriores, liderados por el ex presidente regional Gregorio Santos, estuvieron a punto de destruir, incluso las expectativas de progreso de la población.

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