Lone Star compraría DLS para crear un gigante de servicios petroleros

El fondo norteamericano desembolsaría entre 70 y 100 millones de dólares para adquirir los activos de DLS Argentina, la segunda proveedora de equipos petroleros. Ya controla a San Antonio, la primera en ese ranking. Qué dirá Defensa a la Competencia.
Lone star empresa de equipos de torre

El fondo norteamericano Lone Star, un hedge fund creado en Texas con amplia actividad en Europa que en la Argentina se quedó a fin de año con la empresa de servicios petroleros San Antonio, está cerca de quedarse con otra de las principales compañías del sector.El fondo de inversión, que en la Argentina está representado por Luis María Blaquier y Enrique Boillini, dos ex funcionarios del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses durante la gestión de Emilio Basavilbaso, y Sebastián Caputo, sobrino de Nicolás, uno de los mejores amigos del presidente Mauricio Macri, negocia la compra de DLS Argentina, la segunda empresa proveedora de equipos torre de la industria petrolera, precisamente detrás de San Antonio. Estudios de abogados, auditores y ejecutivos de Lone Star realizan por estos días el due dilligence de los activos de DLS —que es controlada por la firma noruega Archer— en la cuenca Neuquina y en otras regiones como Chubut y Santa Cruz. De la operación también participa Lazard Capital, que tenía mandato de DLS para vender su negocio en la Argentina. Así lo aseguraron aEconoJournal fuentes privadas al tanto de la operación. Desde Lone Star evitaron responder las consultas de este medio.

En diciembre, Lone Star desembolsó unos US$ 150 millones para adquirir los activos de San Antonio Internacional en la Argentina. Se quedó, así, con una flota de más de 150 equipos torre, de los cuales unos 20 son unidades de perforación. Ahora prevé invertir entre 70 y 100 millones de dólares para incorporar otros 80 equipos (drilling, pulling y workover) que son propiedad de DLS Argentina. De esa flota, 10 equipos de perforación emplazados en Neuquén son de tipo skidding rigs, los que requiere el desarrollo no convencional de Vaca Muerta.

De concretarse la operación, algo que se definirá en las próximas semanas, Lone Star configurará la mayor empresa de equipos de perforación de la Argentina. Un gigante con más de 40 equipos de perforación, alrededor de la mitad de los disponibles en el país.

Las fuentes consultadas advirtieron que la operación requerirá del aval de la Comisión Nacional de Defensa a la Competencia, que dirige Esteban Greco. El organismo deberá determinar si con la adquisición Lone Star está incurriendo en una posición dominante de naturaleza monopólica.

“Lone Star se quedaría con el 50% de los equipos de perforación que existen en el país. En lugar de promover el ingreso de nuevos jugadores, se estaría consolidando una concentración en manos de un jugador en un mercado estratégico para el sector energético”, explicó un ex funcionario de la comisión.

En el mercado petrolero relativizan ese enfoque. Alegan que existen otros jugadores como Nabors, H&P y Quintana, entre otros, con una considerable cantidad de equipos de perforación que está en condiciones de competir con la fusión de San Antonio con DLS. Además —agregan—, existen otras compañías de servicios como Schlumberger, Halliburton, Baker y PeCom, con igual o mayor nivel de facturación.

¿Por qué Lone Star ingresa en un negocio de magros márgenes como el de equipos de perforación? Indudablemente, porque tiene confianza en poder recomponer sus ingresos por una doble vía: a) incorporando nueva tecnología y sumando eficiencia en las operaciones petroleras. Y b) renegociando sus contratos con sus clientes, las empresas productoras de hidrocarburos como YPF, Pan American Energy (PAE), Total, Pluspetrol y Tecpetrol, entre otras.  

 Cercanía con el poder

 Los representantes de Lone Star en el país son ejecutivos con un largo recorrido en el sector financiero, con contactos evidentes con ex funcionarios de peso del gobierno de Mauricio Macri. Uno de ellos es Luis María Blaquier, ex director del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, que renunció a su cargo en diciembre de 2016. El ejecutivo alegó motivos personales, aunque en la City porteña atribuyen su renuncia a la polémica generada por un memorándum bilateral con el Qatar en noviembre de ese año. Blaquier se fue a Lone Star a principios de 2017 y con él desembarcó Enrique Bollini, el ejecutivo que lo acompañó al frente del área de inversiones del FGS de la Anses, el organismo que dirige Emilio Basavilbaso. Tanto Blaquier como Bollini integraban el Directorio del Fondo de Garantía de Sustenbilidad con el ex ministro de Finanzas, Luis Caputo, que tras la salida de Federico Sturzzenegger fue designado al frente del Banco Central, cargo que finalmente abandonó el mes pasado. Sebastián Caputo, primo segundo de Luis y ex director del Grupo Pegasus, el holding fundado por Mario Quintana, ex vicejefe de Gabinete, es el directivo de Hudson Advisors que lidera el proceso de due dilligence para valuar los activos de San Antonio. Sebastián es hijo de José Luis “Luigi”, hermano fallecido de Nicky Caputo, íntimo amigo del Presidente.

 Real estate

Lone Star es un megafondo de inversión a riesgo con su casa matriz está en Dallas (Texas). En España, el hedge fund llevó adelante un negocio multimillonario en el negocio inmobiliario a mediados de 2014, cuando en el marco de la profunda crisis del sistema financiero internacional, se quedó con el 50% del negocio del real estate de la empresa Kutxabank a cambio de 930 millones de euros. Luego compró la cartera de CaixaBank. Esa operación fue liderada por el argentino Juan Pepa.

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