Nuevos actores incursionan en el financiamiento minero

A los tradicionales métodos de financiamiento del sector minero se suman nuevas modalidades que ofrecen fondos en términos accesibles y económicos.
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Los cambios que experimenta la industria minera también involucran al sector financiero, necesitado de alternativas para poder avanzar con multimillonarias inversiones a efectos de satisfacer la demanda de minerales y metales. Al momento, Argentina cuenta con una participación que se limita al financiamiento de pequeños productores y proveedores.

 El sector minero, como destino de inversiones, comienza a recuperar el terreno perdido durante los últimos años, situación generada a consecuencia de la desvalorización de los commodities, que impactó directamente en los estados contables de las empresas mineras, con la consecuente limitación del financiamiento para nuevos proyectos. Independientemente de esta lenta recuperación, nuevos actores comienzan a participar como alternativas en el financiamiento de emprendimientos mineros. Es importante resaltar que la banca tradicional no ha perdido su importancia para gestionar fondos para minería, pero no posee, a este momento, el gran impulso que experimentó de manos de esta industria durante el súperciclo de los minerales y metales.

Las grandes compañías mineras conservan su solidez como para continuar trabajando en el financiamiento tradicional basado en capital y deuda –equity and debt financing-, pero las pequeñas y medianas empresas comienzan a tejer una relación cada vez más fuerte con financiamientos privados así como fondos soberanos. El por qué detrás del soporte del formato de capital y deuda para las grandes mineras radica en que cuentan con un flujo de fondos sólido como para garantizar el financiamiento de proyectos en jurisdicciones no complejas.

Aquellas organizaciones que poseen calificación crediticia de grado inversión pueden acceder a deuda a bajo costo y con fecha de vencimiento a largo plazo: se trata de un escenario que ha crecido sustantivamente desde 2015 y 2016, momento en que los commodities mineros sufrieron un fuerte descenso.

Una forma clásica para financiar la construcción de un centro minero es el denominado Project Finance, instrumento otorgado generalmente por un grupo de bancos, integrado usualmente por agencias de crédito a la exportación e importación, donde hasta el comienzo de la producción cuenta con la garantía del sponsor o accionista principal, y a partir de dicho momento, la garantía está dada únicamente por el proyecto minero en sí.

Diferente es el panorama para empresas de menor envergadura, que ahora cuentan con nuevos aliados como fondos privados y financiamiento basado en regalías, este último consistente en un único pago a cuenta de un porcentaje proveniente de los ingresos futuros de un proyecto minero. Otra forma alternativa que está ganando ca-da vez más terreno es el denominado streaming finance: a diferencia del royalty financing, este tipo de financiamiento incluye el acuerdo de compra y venta de minerales donde participa un comprador –la Streaming Company- que realiza un pago por adelantado –también conocido como upfront payment- al operador minero con la condición de recibir una porción de la producción minera en el futuro. En resumen, la principal diferencia entre el financiamiento de
royalty y el de streaming radica en que el primero participa sobre un porcentaje de la ganancia de un emprendimiento, mientras que el segundo se enfoca en obtener una cantidad de minerales y metales.

 
Mercados de capitales

Acorde a Mining Journal, el año pasado fue testigo de 43 ofertas públicas iniciales (IPOs) globales por US$691 millones, mientras que en 2017 se registraron 37 IPOs por un total de US$875 millones. Asimismo, los mercados secundarios tuvieron un desempeño similar, con el caso de la Australian Stock Exchange (ASX) como principal centro en el incremento del volumen y la cantidad de fondos generados. A nivel global se ha observado un total de 1.177 listados en 2018 por US$5.250 millones (1.274 listados el año previo, por US$13.810 millones), con un marcado retroceso en los mercados de Hong Kong, Rusia y New York.

Otra forma de acceder a financiamiento en la industria minera es a través de préstamos convertibles, aumento del capital accionario, y el desprendimiento de activos que no son considerados estratégicos. Sobre este punto se espera una menor participación de los bonos convertibles de momento que el financiamiento por esta vía puede ser altamente costoso para una compañía, llevando a una potencial dilución de capital. De cualquier forma, este tipo de financiamiento es muy atractivo en períodos de volatilidad, ofreciendo protección a la baja. Asimismo, y atento al retorno de flujos de fondos positivos, las compañías han comenzado a desistir del aumento de capital en los próximos años: en algunos casos han iniciado un proceso de recompra de acciones.

Una tendencia observada en los últimos tiempos por parte de las empresas mineras, y a efectos de captar fondos para desarrollar diferentes emprendimientos, ha sido la venta de activos no estratégicos en sus líneas de negocios: se trata, por lo general, de emprendimientos productivos cuya venta sirve para financiar otros proyectos además de reforzar los estados contables. La venta de activos no estratégicos por parte de grandes operadores es también la gran oportunidad para compañías de menor capitalización bursátil de acceder a operaciones consolidadas que pro- vean un flujo de fondos sólido.

 
La irrupción de grupos privados y fondos soberanos

Para instancias de exploración primaria, generalmente asociadas con empresas junior, grupos privados y capitales de riesgo continuarán ganando mayor presencia. En estas etapas tempranas de avance de propiedades mineras, asociadas con programas de desarrollo más onerosos en geografías más complejas, es donde por lo general los inversores institucionales o banca de inversión están comenzando a ceder espacio ante este segmento de nuevas formas de financiación.

Como se indicara previamente, los fondos de inversión soberanos son otra fuente que está comenzando a cobrar mayor presencia en el financiamiento minero. Una de las ventajas que ofrecen los fondos soberanos son la cantidad de financiamiento disponible, el bajo costo asociado a este tipo de préstamos, y la extensión en el período de repago de los mismos. Tradicionalmente, la presencia de fondos soberanos se asocia más a la participación en grandes compañías (como ocurriera en años recientes) a diferencia de capitales privados más ligados a mineras junior.

En este sentido, la presencia de fondos soberanos –o bancos con apoyo estatal- está ligada a capitales provenientes de Asia. Es así que China, con su objetivo de asegurar la disponibilidad de minerales y metales solicitados para su desarrollo, posee la mayor colocación de fondos con respaldo estatal en minería, con inversiones directas en empresas que cotizan en centros mineros tradicionales como Australia, Sudáfrica, Canadá, Reino Unido, y EE.UU.

El ejemplo más excelente del avance de China es la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda, aportando multimillonarios fondos al Asian Infrastructure Investment Bank para desarrollo de proyectos asociados a infraestructura (carreteras, ferrocarriles, puertos, energía, etc.) Además, el Fondo de Inversión Aurífera de China (China Gold Investment Fund) fue creado a mediados de 2015 con un aporte inicial de US$16.000 millones para la iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda.

 El sector de las PyMES

Las pequeñas y medianas empresas del sector minero, tanto pequeños productores como proveedores, han enfrentado históricamente la gran problemática de acceder al crédito; la falta de una banca de desarrollo para facilitar el acceso a estos emprendedores en un país con una cultura tendiente a financiar a sectores tradicionales como la agricultura y la ganadería minó su acceso crediticio.

Sin tecnología adecuada, seguridad en cuanto a cálculo de reservas y mercados potenciales donde vender el mineral, los pequeños productores se enfrentaban a la realidad de no disponer de fondos para poder desarrollar su actividad. La banca oficial ha fomentado el desarrollo de líneas de créditos “blandas” no solo para pequeños productores mineros, sino para proveedores del sector.

En el Banco Nación existen líneas crediticias atractivas para el sector, particularmente en el caso de los proveedores. Por su parte, y a nivel provincial, un caso testigo es el del Banco San Juan, institución que ha firmado diferentes convenios con el Gobierno de San Juan para ofrecer créditos con tasas accesibles para productores mineros y prestadores de servicios, los que tienen como objetivo primario fomentar el desarrollo de pequeños productores mineros, así como empresas prestadoras de soluciones tanto en bienes como en servicios. Las Líneas Crediticias especiales para los proyectos mineros y sus proveedores incluyen proyectos de Inversión destinados a la adquisición de bienes de capital y/o a la construcción de instalaciones destinadas a la producción de bienes y servicios, maquinarias y rodados, capital de trabajo, y ampliación y construcción de instala- ciones.

A nivel gobierno nacional, la suscripción de un Acuerdo de Asistencia y Colaboración Mu-tua entre el Banco de la Nación Argentina y la Secretaría de Minería promueve el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas a través de créditos que fomentan el desarrollo de la actividad minera.

Mientras tanto, en la provincia de San Juan, el Ministerio de Minería ofrece dos líneas para distintos perfiles de inversores: uno es el programa denominado “Ventanilla Abierta”, y el otro el Plan Provincial para Huellas Mineras. En el primer caso, se trata de un programa de asistencia para la pequeña y mediana minería que destina fondos para capacitación, asistencia técnica y asistencia financiera. Por su parte, el Plan Provincial para Huellas Mineras son fondos de la provincia destinados al mejoramiento, reparación y ampliación de huellas que conducen a territorios mineros, con el consiguiente favorecimiento de la industria minera.

Como conclusión se puede extraer que la industria minera es de alto riesgo, y por lo tanto se requiere de una banca especializada para aportar los fondos para el desarrollo; sin el crédito, los proyectos mineros no podrían ejecutarse debido a las grandes cifras que demanda la construcción y puesta en marcha de estos emprendimientos.

Asimismo, en Argentina no existe un sector bancario dedicado exclusivamente a la industria minera para la promoción de PyMES mineras y proveedores: los casos del Banco Nación y Banco San Juan son alguno de los pocos ejemplos de una industria que crece cada vez más en nuestro país, y que demanda que los bancos se especialicen en profundidad no solo para brindar respuestas a quienes requieren soluciones financieras de esta industria, sino para las mismas instituciones, porque la minería es un negocio no solo para quienes solicitan los fondos, sino también para aquellos que los ofrecen.

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