La importancia del agua para San Juan

Son pocos los turistas que visitan el Dique José Ignacio de la Roza y también muy pocos a los que se les explica su funcionamiento, base de la producción de San Juan.
agua en san juan

Domingo Faustino Sarmiento, de una u otra forma, siempre ha estado vinculado al tema de la necesidad del agua para San Juan. Él decía que “el agua para San Juan es como la sangre para el cuerpo humano, su elemento vital”. Por otra parte, vivía en el barrio El Carrascal cuyo nombre proviene del lugar por donde los fundadores de San Juan ingresaron a la provincia. Provenientes de Chile, entraron al Valle Huarpe de Tucuma, por el río, en el sitio denominado ‘carrascal” que es un término chileno que significa pedregal.

La vinculación de Sarmiento con el agua nos lleva a unir estos dos íconos con lo turístico y con las características de San Juan en relación a su clima y su suelo.

En estos momentos en San Juan se le da mucha importancia a los lagos artificiales, en los que se pueden practicar distintos deportes acuáticos. Pero hay que entender que estos lagos, productos de presas de embalse, nacieron con otro objetivo específico, garantizar el riego de la producción agrícola que se da en medio de un clima seco, casi sin lluvias, donde al año no caen más de 110 mm de agua.

Desde la época en que habitaban los aborígenes se realizaron obras para riego como el denominado “Canal del Indio”, que todavía se lo puede observar en las Sierras de Zonda.

Luego sería el gobernador José Ignacio de la Roza quien construiría el canal de Pocito para llevar agua a esa importante zona de producción.

Como el caudal del río San Juan depende de la nieve cordillerana, en varias ocasiones se produjeron desbordes que, entre otras cosas, obligaron a trasladar la ciudad desde el área fundacional hacia el Este. Para controlar esas crecidas se realizó una auténtica obra de arte de la ingeniería, como fue la construcción del Dique Nivelador José Ignacio de la Roza. Esta obra, cuyo autor fue el ingeniero Cipolletti, fue inaugurada en 1894 y luego fortalecida en varias ocasiones, la última vez en 1949.

Retomando el tema del turismo, nos encontramos que son pocos los turistas que visitan este dique y también muy pocos a los que se les explica su funcionamiento, base de la producción de San Juan, que es un tema interesante para quienes nos visitan deseosos de conocer cómo es nuestro sistema de producción y de vida en una zona árida.

El Dique Nivelador, antes de la construcción del Dique de Ullum recibía las aguas directamente desde el río San Juan. Para nivelar el caudal posee tres compuertas y en la base del dique están los canales donde cae la piedra que arrastra el río, aquella que formó el carrascal, y que en un determinado momento se la saca con máquinas, generando una industria del ripio para la construcción, en gran cantidad, “Las ripieras”.

Luego, el agua pasa a las grandes compuertas y al canal matriz que tiene 2km. De allí pasa más adelante al Dique Partidor San Emiliano, que distribuye el agua en tres grandes canales: El del Norte que pasa entubado el río para regar los departamentos del norte del Valle del Tulum; el canal del centro o Playa, que riega Capital y Caucete y el del Sur o Canal Céspedes, que riega Rawson, Pocito y Sarmiento.

Dos mil kilómetros de canales tiene San Juan, que luego se van dividiendo en acequias, para llegar a las plantaciones donde está la producción, la economía regional, y la arboleda de las calles, tan importante cuando el calor arrecia.

En el embalse de Ullum se encuentra un desvío que lleva el agua para la energía y para las piletas de purificación del agua potable.

Las propiedades según la cantidad de hectáreas se riegan con horarios en que se abren las compuertas y se espera su llegada para llevarlas a los surcos. Hay muchas anécdotas no agradables al respecto. Quien controla todo este sistema tan importante y responsable de la actividad agrícola productiva del Valle de Tulum es el Departamento de Hidráulica.

A toda esta descripción, los sanjuaninos la conocen, ya que es parte de nuestra vida adaptada a la naturaleza. Quizás por ello no la ofrecemos al turista como corresponde.

Todos estos lugares son parte de nuestra identidad, como cada región tiene la suya. Los que viven en el Delta, los que lo hacen en la costa y los que viven junto a los lagos, cada uno se adapta a su medio en la forma más conveniente.

María Teresa Forradellas. Diario de Cuyo