Edición impresa “APARTE DE MINSUR, NINGUNA MINERA PERUANA HA SOLICITADO SER PARTE DEL ICMM”

Creado en el 2001, luego de sobrevivir a los convulsos años noventa, década caracterizada por los precios bajos de los metales y la reluctancia de los inversionistas a apostar por la minería.
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Reúne a las importantes mineras del mundo (Rio Tinto, BHP Billiton, Vale, Freeport-McMoRan y así), que se comprometen a seguir unos elevados parámetros de conducta corporativa. Actualmente son 27, entre ellas una peruana, Minsur, y una boliviana, San Cristobal. Lucha contra la corrupción, sostenibilidad ambiental y respeto por los derechos humanos, entre otros objetivos, son algunos de los 10 principios que rigen la ética de todas sus empresas miembro. El presidente ejecutivo de esa sociedad internacional, Tom Butler, en su breve paso por el país, concedió una entrevista a esta publicación para hablar, en general, de la industria desde una perspectiva global, de sus fallas y sus desafíos.

El ICMM está buscando un cambio. ¿Qué clase de cambio?

Si hacemos un veloz diagnóstico de Perú, hay grandes proyectos bloqueados por problemas con las comunidades y conflictos. Esto es malo para el país. Los inversionistas, al notar esto, no se llevan una buena imagen de la nación, pues temen que sus emprendimientos no progresen. Por ello el cambio que necesitamos, creo, es el cerrar la brecha entre la oposición comunitaria y la minería. No es fácil. Desde el punto de vista de la industria (claro que desde el Gobierno las regulaciones son parte de la solución), pero desde la industria el problema pasa por la forma en que nos relacionamos con las comunidades. Admitimos que esta forma de aproximación no ha sido óptima en el pasado. Como industria, debemos de pensar en ellas como verdaderas socias y no solo ayudar con, pues, una clínica o un colegio elemental. Para ello se requiere de un alineamiento de objetivos entre empresa, Gobierno y comunidades en el Perú. Algo que podemos llamar visión social, y el Gobierno peruano se ha referido a esto. Pero una de las preguntas principales que nos debemos hacer es cómo Perú crecerá como sociedad porque crecerá pero lo importante es la forma.

Usted ha hablado de oposición. ¿Cree que se trata de oposición razonable o no?

Mira, puede que sea razonable o propio de un acto irracional. La comunidad piensa que está siendo razonable, y la empresa cree que tiene la razón. Pero la realidad es que ninguna de las partes gana, ninguna de las partes consigue lo que desea si hay conflicto. Las comunidades pobres permanecen pobres y las mineras no consiguen sacar a flote sus proyectos, por eso sostengo que ambas partes deben cambiar la forma en que se aproximan. Cada caso tiene sus particularidades, no podemos resolver todos con una sola receta.

La percepción que tiene la población mundial de la minería es generalmente mala. ¿Cree que la minería se merece esa reputación?

Esta es una pregunta complicada de responder. Uno de los aspectos en los que, como industria, no somos muy buenos es comunicando las buenas acciones, los grandes progresos que trae consigo la minería. Tenemos mucho trabajo por hacer en este campo. Tradicionalmente, la industria minera ha optado por mantener siempre un perfil bajo, y ahora nos damos cuenta que esa estrategia no ha sido la mejor. Creo que lo mejor es pararnos derechos, plantarnos bien y cambiar nuestro discurso a algo parecido a este: el mundo necesita minerales, y nosotros hacemos lo mejor que podemos por suministrar esos minerales en una forma responsable.

En el caso de los miembros del ICMM, las empresas están comprometidas con ciertos principios y parámetros de gestión corporativa. Por supuesto, no somos perfectos y es muy posible que no hagamos siempre lo correcto. Todos cometemos errores, pero lo que no podemos perder de vista, lo que no es negociable es el  actuar como ciudadanos responsables, y este mensaje no ha calado mucho. Por tanto, ¿merecemos esa mala reputación? Hasta cierto punto, quizá sí, hemos cometido grandes errores, pero también no hemos comunicado proactiva y suficientemente los beneficios que trae la industria.

En la cuenta de Twitter del ICMM han publicado que necesitan sugerencias para lograr “nuevos compromisos” de sus empresas socias…

Nosotros hemos bosquejado ciertas expectativas de desempeño de las empresas socias bajo el paraguas de nuestros principios. Uno de ellos es el respeto por los derechos humanos pero no hemos detallado aspectos como el trabajo infantil. Lo que ahora tratamos de lograr es ser más específicos. ¿Qué acciones realmente necesitamos para combatir el lastre del trabajo infantil en la industria? La idea es recolectar los comentarios y luego tener un debate con los miembros, posteriormente, llegar a un acuerdo en el que se comprometan a cumplir con ciertas expectativas de desempeño, por ejemplo, en esa área y otras. Ahora bien, los principios del ICMM no son solo para las empresas miembro; cualquier minera puede adoptarlos, hacerlos suyos.

Usted tiene un blog y ha escrito sobre las reservas nacionales  y espacios similares. Ha dicho que debemos protegerlos por sobre todo…

Sí, y a pesar de que los miembros del ICMM se han comprometido a no explorar estos espacios de biodiversidad,  no todos los países cuentan con una robusta legislación sobre el asunto. Lo que quería decir en ese blog es que industrias como la petrolera y gas no nos siguen en ese aspecto.

¿La seguridad es importante para el ICMM? Acaban de publicar un informe de fatalidades entre sus empresas socias. Perú no sale bien posicionado. ¿Está haciendo un buen trabajo nuestro país en ese campo?

Por supuesto que es importante para el ICMM la seguridad, y el objetivo es cero muertes. Pero, claro, cuando observa esos números, en los que aparece Sudáfrica primero y luego Perú,  también debe mirar el número de horas trabajadas, lo que, dividido, nos da un porcentaje y, por consiguiente, una mejor instantánea para poder luego interpretar más objetivamente el hecho, y qué país lo está haciendo mejor. Pero, claro, repito, el objetivo es llegar a cero fatalidades, y una de las más fuertes razones por la que elaboramos esta data, y la publicamos, es advertir a las empresas miembro que deben reducir al mínimo estas fatalidades. En términos absolutos, el año pasado ha sido mejor que el 2016; la tendencia es a la baja, estamos en la dirección correcta, pero definitivamente necesitamos reducir las muertes a cero en la industria.

¿Qué le viene a la mente cuando piensa en autos eléctricos y minería?

Creo seriamente que esta es una gran oportunidad para la industria y por múltiples motivos. Uno de ellos es que para el 2030, más o menos, el 30% de los autos serán eléctricos. Y estos necesitan mucho cobre y litio, lo que implica que la demanda de estos metales aumentará. En segundo lugar, las operaciones de la industria van camino a la electrificación. Dos de nuestros miembros están desarrollando operaciones subterráneas totalmente eléctricas: Goldcorp y Glencore. Y hace poco me preguntaste por las fatalidades. Pues la otra gran ventaja de la electrificación en minería es que los trabajadores no estarán en las operaciones, y por tanto se reducirá la posibilidad de que sufran algún accidente.

Jean-Sébastien Jacques, CEO de Rio Tinto, ha dicho que “vivimos tiempos de nacionalización de los recursos”. ¿Es esto exacto? ¿De ser así, le inquieta a usted la idea?

Creo que Jean-Sébastien Jacques está en lo correcto y sí, me preocupa. Esto lo escuchas en Tanzania, Mongolia, la República Democrática del Congo, Indonesia…  y también en Australia. No es solo una idea que surge en mercados emergentes sino también en países desarrollados. Los países cambian las reglas de juego. Y esto es inquietante porque los inversionistas buscan estabilidad. Sacar adelante un proyecto minero toma veinte años, desde que se explora hasta que se extraen los primeros concentrados, y nadie invertirá dinero si las reglas serán unas hoy y otras mañana. Tanzania, por ejemplo, está enviando una mala señal a los inversionistas. Y ciertamente lo que pase en Tanzania es bueno para Perú, porque los inversionistas le echan un ojo aquí. En Perú hay más estabilidad jurídica y este es un punto ventajoso comparado con los países que he mencionado, en los que hay cambios dramáticos de las leyes. Las personas en Nueva York y Londres, que acumulan el efectivo, simplemente dicen si en este país no me conviene invertir, pues busco otro.

El CEO de Rio Tinto también ha dicho que la industria minera necesita una institución parecida a la ONU. ¿Es esta una exageración?

Por supuesto que esto es inexacto pero creo que lo que él quería decir es que la industria necesita mitigar el riesgo de exposición. En su discurso, dio el ejemplo de Mongolia, en donde desarrollan un proyecto que ha tenido muchas trabas. Habló pues de la dificultad de conseguir financiamiento para proyectos en países muy riesgosos.

¿La igualdad de género también se discute con vehemencia en el ICMM?

Admito que no tenemos un programa específico para este importante asunto, pero hemos creado una agenda en la que lo consideramos. Es un extremo importante en la industria, que debe ser más diversa, más inclusiva. Y algo que debemos entender como industria es que para retener el talento, debemos también fomentar la diversidad de género. Los jóvenes no quieren trabajar en una industria en la que predomine un género sexual. Debemos cambiar la imagen de la minería en ese aspecto.

BHP Billiton ha inaugurado una gran planta desalinizadora en Chile. ¿Es esta la inevitable tendencia para la minería en general?

Muchos de los depósitos mineros, y de cobre, están ubicados en áreas con pocos recursos de agua, y las empresas se ven forzadas a desalinizar. Sin embargo, la desalinización necesita de mucha energía. El costo de capital de operar una es  muy alto. La planta que usted menciona está en Escondida, y es una inversión de más de US$1,000 millones. Pero la tendencia no va por allí. Ese no es el camino. En realidad, las compañías mineras investigan formas de eliminar la necesidad de agua en sus operaciones. La innovación va por ese lado, sacar de la ecuación el agua, dejar de necesitarla. ¿Se imagina cuánto tiempo debe pasar para recuperar la inversión en una planta desalinizadora como la de Escondida? Me temo que unos veinte años. En el transcurso de ese tiempo puede que demos con otra solución productiva.

ICMM tiene en la actualidad 27 miembros. ¿Es muy poco para una industria con miles de empresas alrededor del mundo?

Es verdad, hay unas cinco o seis mil empresas mineras en el mundo, pero nuestras socias suman la mitad del valor del mercado de toda la industria minera global. Y sí, estas empresas cumplen con los principios del ICMM, pero las que no son integrantes de nuestra asociación, muchas de ellas, en sus reportes de sostenibilidad aseveran que cumplen con los principios de la institución que dirijo. Todos pueden aplicar a ser miembros del ICMM. Ahora bien, ser parte de ICMM no es fácil. Contamos con un panel independiente de admisión.  Es un proceso de ingreso muy riguroso que toma entre seis y nueve meses. Y si eres aceptado, quiere decir que estás a la cabeza de los aspectos en sustentabilidad.

Aparte de Minsur, ¿hay alguna otra empresa minera peruana que quiera ser parte del ICMM?

No he discutido del asunto con ninguna. No obstante, si existiese el interés, serían bienvenidas.

¿Cuáles cree que son los retos de la industria minera?

Bueno, depende del país. Uno de los grandes retos es la transición a la automatización, que cambiará diametralmente la naturaleza de los trabajos en el sector. Luego creo que tenemos que pensar en las expectativas de la sociedad, que evolucionan muy rápido. Y esto puedo decir que toca a todas las industrias privadas. Debemos estar por encima de las expectativas sociales, de lo que se espera de nosotros. La forma en cómo nos relacionamos con las comunidades no será la misma pasada una década. Quizá en diez años, las comunidades integrarán el directorio. Quién sabe.

Minsur es la primera minera peruana en ser parte del ICMM. ¿Qué viene después?

He mencionado que contamos con un panel de admisión, este regresará en dos años y se cerciorará de que Minsur haya cumplido con los principios del ICMM. El principio número diez habla de transparencia en la contabilidad. Antes bien, todos los miembros se comprometen a informarnos cada año de qué acciones han tomado para cumplir con los principios del ICMM. Y estas acciones son auditadas. Es importante señalar, además, que nuestro sistema tiene que ver con el riesgo de la gestión en todas las aristas. Ahora bien, el principio número uno del ICMM es la lucha contra la corrupción y una buena conducta ética. Este es el principio más importante. Contribuimos también con el EITI (Extractive Industries Transparency Initiative), del que Perú es también miembro, por cierto.

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