El GRAN DISTRITO MINERO

Michiquillay, Conga y Galeno tienen características geofísicas y económicas muy parecidas e idénticas necesidades de infraestructura, lo que permitiría sacarlas adelante como un solo gran proyecto. Las negociaciones hacia este objetivo ya se habrían iniciado.
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“Es un hecho que ya están en negociaciones” comenta una fuente con marcada resolución, ante la consulta si Southern Perú (SP) y Compañía de Minas Buenaventura ya se habrían sentado a la mesa a negociar un ‘jointventure’’ que apuntaría a aprovechar infraestructura conjunta y ganar sinergias en el desarrollo de los proyectos Michiquillay y Conga. “En realidad ya están en una etapa de evaluación técnica entre ambas empresas para poder integrar los proyectos, lo que significa que ahí se verán las cifras”, agrega la fuente perteneciente a una de estas dos corporaciones.

La versión sobre un interés para hacer sinergias ha estado rondando desde hace varios meses los pasillos mineros. El propio presidente de Buenaventura, Roque Benavides, adelantó que su compañía podría trabajar junto a SP  para desarrollar Michiquillay, versión que ha sido reiterada innumerables veces por el gerente general de la compañía Víctor Gobitz, cada vez que los periodistas le consultan el tema.

Integrar  los proyectos sería una tarea que demandaría hilar fino.
“Nos agrada que Southern esté en Cajamarca. Puede haber sinergias entre Michiquillay, Galeno [proyecto de la china Minmetals] y Conga. La idea sería formar un megaproyecto minero entre estas compañías”, dijo Gobitz en febrero pasado casi prediciendo, o deseando,  este futuro, que según las fuentes ya estaría caminando.

Hay versiones que plantean la posibilidad de la creación de una nueva compañía que se encargue del desarrollo de ambos proyectos, teniendo como socios a estas dos empresas e integrando además a Galeno, el otro proyecto con el cual comparten límites y que pertenece a la china Minmetals.

De esta manera se crearía un potente distrito minero donde esos proyectos compartirían infraestructura clave para su desarrollo: transporte, energía, y planta de beneficio (lo que incluiría relavera). Los proyectos se encuentran tan próximos entre sí que desde el área de Conga se puede fácilmente distinguir el área de Galeno y, desde este último, Michiquillay.

 El propósito de integrar estos proyectos para que compartan infraestructura no es nuevo. Incluso tuvo un primer momento de negociaciones entre Buenaventura y Minmetals, para lo cual un alto ejecutivo de la primera viajó en el 2011 a China con este objetivo, sin llegar a un acuerdo por falta de interés de la empresa oriental. Ante ello el asunto se enfrió.

Luego de la adjudicación de Michiquillay a Southern Perú, en marzo pasado, el tema se puso nuevamente sobre la mesa y se comenzó a discutir, diálogo que ha sido más sencillo dado que Buenaventura y Southern Perú son socios en otros proyectos. Roque Benavides declaró a Reuters lo siguiente: “Estamos en permanente contacto con Southern Copper y estamos juntos en la minera Coimolache donde trabajamos muy bien, así que no sería de sorprender que podamos trabajar también algo en conjunto con respecto a Michiquillay”. En tanto, Oscar González, presidente de SP, ratificó estas palabras, aunque también indicó que podrían ir solos. 

¿Por qué el interés de Buenaventura en impulsar una sociedad con Michiquillay y Galeno? Muy sencillo: más allá de que es económicamente viable, Michiquillay y Galeno podrían ser las puntas de lanza para desarrollar posteriormente Conga, considerando que una eventual sociedad lograría poner en valor su proyecto hasta resolver el aspecto social.

El especialista en asuntos sociales del Instituto del Diálogo, José Luis López, afirma que ha habido un desgaste con lo de Conga. Agrega que por ello un esquema mucho más amplio, con nuevas propuestas y con otro tipo de manejo social, permitiría darle alguna viabilidad al proyecto que aún está bajo el paraguas de la marca de Minera Yanacocha.

“Este distrito minero podría entrar con un nuevo planteamiento, como es generar mayores fuentes de agua y, sobre todo, dotar de una infraestructura imponente como lo es la construcción de un tren para transportar lo que se obtendrá en estos proyectos. Darle ese transporte a Cajamarca y en general a la zona norte, permitiría hacer tangible el planteamiento que la minería genera desarrollo”, se indica.

Buenaventura está interesado en bajar su exposición en Cajamarca, y es por esta razón que no participó directamente en Michiquillay, según la propia declaración de Gobitz. Tener una nueva empresa, con otros estándares y otra forma de operar, abriría la oportunidad para una revisión del tema con la sociedad cajamarquina. 

LAS CIFRAS MANDAN

Pero más allá de cualquier especulación, las cifras para la creación de un distrito minero son elocuentes. El consultor minero, Oswaldo Tovar, manifiesta que Conga, Galeno y Michiquillay son proyectos cuyos costos son altos y tienen una renta marginal. Esta es la principal razón por la que deben buscar ahorrar egresos y compartir infraestructura.

“Los proyectos tipo Toquepala, Cuajone o Antamina, que tienen una muy alta rentabilidad, son difíciles de encontrar en el Perú. Por eso, para lograr una mayor rentabilidad hay que manejar mejor los costos”, señala el consultor Tovar.

El especialista indica que el planteamiento de un distrito minero en Cajamarca no es nuevo y viene desde el tiempo del ex ministro Mario Samamé Boggio en la década del 70, quien considerando los proyectos de Cajamarca estimó necesario impulsar un polo de desarrollo minero que incluya infraestructura. “Se consideraba un tren que lleve el mineral hacia la costa y una fundición que permitiera procesar el mineral. Hoy ese planteamiento continúa teniendo vigencia”, recalca  Oswaldo Tovar.

Se prevé que Galeno, Michiquillay y Conga producirán una carga de entre 4,000 y 5,000 millones de toneladas anuales. Los estudios preliminares para construir este tren de ensueño que logre cierta rentabilidad es que transporte 8,000 millones  de toneladas, por lo que habría una sobre capacidad para futuros proyectos como Cañariaco, La Granja, o Tantahuatay.

Según Tovar, será necesario considerar otros aspectos más allá del minero para hacer de este proyecto de transporte uno de impacto. Dice que su factibilidad debería también estar atada al beneficio que genere a otros sectores, en especial al agrícola.

“El tren podría partir de Cajamarca, y tener impacto en Lambayeque y Piura hasta llegar a Bayóvar. Si se hiciera realidad una fundición habría la posibilidad de producir ácido sulfúrico que, combinado con la roca fosfórica de Bayóvar, permitiría obtener fertilizantes. De esta manera, tendrías un tren que baje con mineral y suba con fertilizantes para el sector agrícola. Todo dependerá del enfoque y el impulso que se pretenda dar a este proyecto”, comenta.

¿Qué podría animar a Galeno a integrarse y consorciarse con Buenaventura y SP? Existe un factor que sería crucial: Minera Yanacocha sería la propietaria de los terrenos superficiales de la huella del tajo del futuro proyecto Galeno, lo que la obligaría prácticamente a negociar.

Los tres proyectos no tienen el mismo grado de avance. Conga posee casi todos los estudios listos, pero por el problema social se detuvo. Galeno no tiene aún un estudio de impacto ambiental (EIA) aprobado. Tampoco Michiquillay. En la etapa de factibilidad estos dos proyectos prácticamente están en pañales.

Si se habla de inversiones, Conga es un proyecto de US$4,800 millones; Galeno de US$3,500 millones. Y Michiquillay de US$2,500 millones. Ello los convierte en emprendimientos que demandan grandes espaldas financieras. Integrar  los proyectos sería una tarea que demandaría hilar fino. Por ejemplo, integrar operaciones en una relavera, que demandará nuevos cálculos. El gerente general de Buenaventura, Víctor Góbitz, tiene ya algo de experiencia en esto: integró las operaciones de Atacocha y El Porvenir, en Pasco,  hace cerca de diez años.

Ángel Chávez, consejero del estudio Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados, comenta que normativamente no hay aspectos que impidan una integración de estos proyectos, sobre todo porque este tipo de 

acuerdos son muy poco frecuentes. Sin embargo, explica que sí es viable compartir componentes o servicios dentro de la actividad minera como carreteras, líneas de transmisión, o ferrocarril, concentraductos, etc.

Chávez explica que si bien Conga tiene estudios avanzados, los que se ha presentado para este proyecto contienen especificaciones muy detalladas para el volumen que espera tratar, por ejemplo, su concentradora o presa de relaves.

“Una relavera está en función de la cantidad de material que vas a generar, producto del beneficio de una operación. Hay sí, situaciones donde empresas mineras han prestado servicios a terceros en su planta de beneficio. Eso sí es natural en el mundo minero. También se puede aprovechar el aspecto logístico como trasvase de minerales, faja transportadora, puertos, etc. en la medida que es de carácter público”, sostiene Chávez.

Los proyectos mineros suelen estar en zonas donde hay poca o nula infraestructura. En ese sentido, los primeros proyectos son los que deben asumir costos bastante altos porque hay que instalar infraestructura nueva. En ese sentido, una vez que se desarrollan nuevos proyectos los costos de producción van disminuyendo en la medida que puedan aprovechar y compartir infraestructura.

La lógica geográfica y económica para lograr un acuerdo que lleve a ejecutar en conjunto estos proyectos está demostrada. Todo dependerá de la voluntad de los ejecutivos de estas empresas y de su capacidad económica, financiera y de negociación. ¿Habrá noticias positivas? Todo parece indicar que sí.