Minería, la herramienta para diversificar y complementar economías regionales

La diversificación de economías no es un concepto de laboratorio: es, ni más ni menos, que políticas de estado sustentables, tendientes a trascender mandatarios y gobiernos, garantizando el presente y futuro de generaciones.
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Mucho se ha hablado de diversificar economías: se trata de un concepto que está en marcha, pero que todavía tiene mucho espacio para seguir penetrando en las sociedades; existen sobrados ejemplos de que es una realidad ineludible, necesaria para crear transformaciones que deriven en ventajas comparativas y competitivas de determinadas regiones. Esto aplicado a cualquier campo económico, con el fin de motorizar estructuras existentes que pueden necesitar del envión de un segmento específico.

 La irrupción de una actividad industrial no implica el desplazamiento de otros sectores ni mucho menos, sino la complementación de todos y cada uno de los actores involucrados. Consiste en un trabajo de equipo que, dejando diferencias, pueden convivir armónicamente, transfiriendo conocimiento y tecnologías, ofreciendo soporte mutuo, tendiendo puentes con el objetivo de acercar puntos en común, creando ejes de comunicación, y suprimiendo viejos prejuicios típicos de otras épocas, donde las antinomias dominaban las políticas públicas, con sus consecuencias aparejadas.

El know how transmitido de generación en generación en complejos o clústeres industriales de Argentina ha dejado su impronta: estos polos de desarrollo han implicado la generación, crecimiento y consolidación de núcleos poblacionales a su alrededor, tomando mano de obra, capacitándola y reteniéndola, sabiendo que el Capital Humano es el principal activo de cualquier organización.

Y la minería, la industria que nos atañe, arribó décadas después que otros sectores echaran sus raíces, con sus particularidades, estándares operativos y de calidad, respeto y cuidado del entorno, marcando una senda para que otros actores de la economía argentina pudieran identificarse, tomando cuenta del factor de desarrollo diferencial que imprime una actividad de gran escala.

Con un crecimiento vertiginoso que todavía no ha llegado a cumplir un cuarto de siglo, la minería ha sabido interactuar con otras industrias aportando sus conocimientos y puntos de vista, a la vez que ha tomado la experiencia de proveedores aglutinados en clústeres o encadenamientos, en complejos o parques industriales de segmentos como petróleo y gas, automotriz y metalmecánica.

La minería es una actividad completamente inserta en la vida diaria de todas las sociedades, más particularmente en las regiones o zonas de influencia donde actúa: el desarrollo de proveedores locales ha sido el puntapié para pequeños emprendedores que han observado una veta de crecimiento y superación en esta industria que permite una constante evolución económica y social.



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