Trump fijo aranceles para acero y el aluminio y Macri buscara negociar excepcion

Se oficializaron los aranceles para ambos productos. Dura reacción local a la medida, mientras el mundo debate cómo minimizar el impacto de la sobreoferta.
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Finalmente, la amenaza se hizo realidad. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó ayer la imposición de aranceles del 25% a la importación de productos siderúrgicos y del 10% en el caso del aluminio, desoyendo los reclamos de los países afectados. 
Según indicó una fuente de la Casa Blanca la medida deja afuera "por ahora" a México y Canadá. Desde algunos días antes de conocerse la decisión, varios gobiernos, entre ellos, Japón, China, Alemania, la Unión Europea, México y Brasil criticaron la medida y anunciaron represalias si se aplicara la norma.
Efecto en Argentina
En el caso de Argentina, la medida afecta exportaciones por unos u$s 800M. Son especialmente 200.000 toneladas de tubos de acero sin costura destinados a la industria petrolera, provistos por TerniumSiderar del Grupo Techint (u$s 300M) y productos de aluminio de Aluar (u$s 500M), según estimaciones del mercado. 
El Grupo Techint exporta a Estados Unidos 200 mil toneladas anuales de acero argentino por más de u$s 200M, en lo que representa el 50 % de la producción de la subsidiaria Siderar.
Es dable considerar que Techint quedó a salvo de la imposición de Trump sólo en su producción mexicana. 
En cuanto a Tenaris, al haber abierto en diciembre una planta una planta de última generación en Bay City, Texas, donde tiene capacidad de producir más de 600.000 toneladas de tubos petroleros, a las que puede incorporar asistencia de la planta en Veracruz, México; también se vería alejada del problema. (Trump precisó que "si no quieren pagar impuestos, traigan su planta a Estados Unidos").
La incógnita más bien es qué consecuencia puede tener el anuncio sobre la producción en las plantas locales, que emplean a 6.500 personas.
La medida también afecta a Aluar, que desde Puerto Madryn exporta alrededor de 153.000 toneladas de aluminio a los Estados Unidos, el 55% de su mercado externo. La compañía había manifestado a Reuters meses atrás que buscaba diversificar aún más sus envíos, advirtiendo una potencial barrera desde la administración republicana.
En tanto que a Estados Unidos se vendieron u$s 548.2 M en 2017 de aluminio y bienes derivados, lo que representó el 11,5% del total de las exportaciones argentinas a Estados Unidos (el segundo artículo más exportado a EE.UU.) y un 65% más que en 2016. Pero en enero 2018 se desaceleraron fuertemente las exportaciones y pasaron de 29,1 M en igual mes de 2017 a 0,1M.
De las casi 300.000 toneladas anuales que exporta Aluar, el 55% (159.300 toneladas) va a los mercados de Estados Unidos y México (no precisa cuánto a cada uno).
Alcances de la medida
Conocido el pronóstico, varios funcionarios nacionales se llamaron a silencio, pero no dejaron de hacer y recibir llamados para conocer efectivamente el alcance sobre la industria nacional. Hasta anoche, el Departamento de Comercio no había aclarado el punto, pese a que Trump dejó trascender que Canadá, México, Australia y "algunos países" más serían tratados con más benevolencia.
Posibles conversaciones "país por país" 
Si bien los aranceles estarán vigentes formalmente en un plazo de dos semanas, el gobierno de Estados Unidos precisó que está dispuesto a conversar "país por país" para negociar eventuales exenciones a la medida. La mirada está puesta en México y Canadá, cuya exclusión condiciona la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que atraviesa dificultades para alcanzar un entendimiento.
Fiel a su característica de duro negociador, Trump adelantó ayer que "si alcanzamos un acuerdo, lo más probable es que no vayamos a gravar a esos dos países con aranceles", una opción que fue rechazada de plano por el gobierno mexicano.
Reacciones en nuestro país
En nuestro país la aplicación de aranceles ya generó reacciones. Ayer mismo, el jefe de Gabinete Marcos Peña, se reunió con Paolo Rocca, presidente y CEO de la Organización Techint y Javier Martínez Álvarez, presidente de Tenaris Cono Sur, durante una recorrida a la planta de tubos de acero de Campana. Si bien se trató de una actividad por el Día de la Mujer, el tema de los aranceles al acero fue parte de la conversación.
Fuentes que tuvieron acceso a los contenidos del encuentro dijeron que el tema estuvo presente en los diálogos de Peña y Rocca. "Hubo, claro, menciones a la cuestión de la Sección 232", dijeron las fuentes en relación a una disposición del "Acta de Expansión Comercial de 1962", que le permite al Departamento de Comercio imponer sanciones o bloqueos que afectan el interés estratégico sin pasar por los procedimientos de la OMC.
El Ministerio de Producción, Francisco Cabrera, comunicó ayer por la tarde que, ante la inminencia del anuncio de los aranceles, la propia cartera y la Cancillería enviaron sendas notas al Departamento de Comercio y al Representante de Comercio estadounidense, explicando los motivos por los que la Argentina considera que nuestro país debería quedar exento de la norma arancelaria. El argumento de más peso es que las exportaciones argentinas de acero a Estados Unidos representan sólo 0,6% del total de importaciones de ese país, mientras que los envíos de aluminio llegan al 2,3%, por lo que el eventual impacto a la industria de ese país es mínimo.
La esperanza del gobierno argentino y de las empresas afectadas es que el presidente Trump cumpla con su palabra de excluir -eventualmente- a otros países. Frente a eso, hay que recordar que durante su alocución el presidente estadounidense precisó que "si no quieren pagar impuestos, traigan su planta a Estados Unidos". 
Por otra parte, fuentes del sector indicaron que se buscará que el gobierno proteja a la industria nacional frente al excedente de producción que, en caso de no ingresar a Estados Unidos, buscará terceros mercados, lo que podría generar un impacto en los precios.
Mayor seriedad
Entre los empresarios creen sin embargo que el conflicto requiere de mayor seriedad y una intervención mayor: el acero y el aluminio y sus derivados están entre los primeros 10 artículos que exporta Argentina a EE.UU. También el biodiesel, que ya sufrió el bloqueo de Trump, pese a su antigua "amistad" con Macri. El Gobierno, sin embargo, se niega a llevar los tres temas a la Organización Mundial de Comercio (OMC), como sucede también con la negociación por la carne. 
La inquietud es por un eventual impacto de una medida que podría encarecer o derrumbar las ventas argentinas de insumos claves para el mayor mercado petrolero y gasífero del planeta, en el cual Techint es un jugador mundial de peso.
Los industriales esperan que Macri hable con Trump antes de los 90 días que tiene norteamericano para decidir qué países entran en la medida. Trump se tomará ese tiempo puesto que los sectores industriales de su país se verán muy afectados con el freno a las importaciones, que ascienden a 35 M de toneladas por año, por lo que deberá analizar con detalle el cuadro de países perjudicados para no destruir a su propia industria.
Principales afectados
Los principales afectados por la medida de Estados Unidos son China, Brasil, México, Turquía, Rusia, además de Canadá y México. Tras conocer la decisión de Trump, el gobierno brasileño anticipó que tomará "todas las acciones necesarias" en foros bilaterales y multilaterales para proteger sus intereses. El argumento es que la medida es incompatible con las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). 
China
China, sin embargo, no se vería tan perjudicada como se cree ya que exporta una proporción menor de acero crudo que la que vende a los norteamericanos en concepto de productos derivados del metal.
Cómo EE.UU. evita sanciones
Para evitar una sanción en el organismo multilateral (OMC), Washington enmarcó la aplicación de los aranceles a estos metales en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que establece la adopción de medidas de protección frente a situaciones que afecten la seguridad nacional. 
Washington defendió la decisión argumentando que los nuevos aranceles (25% para el acero y 10% para el aluminio extranjeros) se deben a una cuestión de "seguridad nacional", pero también para resguardar miles de puestos de empleo amenazados por la sobreabundancia de acero de manos de China, que en un solo mes tal cual evocó Trump produce lo mismo que Estados Unidos en todo un año.
Foro Global sobre Exceso de Capacidad en Acero (GFSEC): Temor por sobreoferta de acero
La primera reunión del año del Foro Global sobre Exceso de Capacidad en Acero (GFSEC) finalizó ayer en París con ciertos avances, indicó el Ministerio de Producción nacional. Es el primer encuentro que tiene lugar bajo la presidencia argentina del G20 y adquiere especial relevancia por el efecto que podría generar la aplicación de los aranceles en una industria siderúrgica que tiene sobreoferta.
En la reunión del Foro Global de noviembre pasado en Berlín, se planteó que cada país productor de acero defina el volumen que podría reducir, y en la reunión de París las delegaciones avanzaron en el intercambio de información sobre este punto. La buena noticia es que en un mundo en crecimiento, la demanda de acero es mayor y podría absorber parte del excedente. Desde París, el subsecretario de Comercio Exterior, Shunko Rojas, reafirmó que la Argentina tiene un "compromiso con las soluciones multilaterales frente a la sobrecapacidad del acero", durante un foro del G20 dedicado a discutir el excesivo stock de este insumo en el mercado global, en lo que fue una clara crítica a la medida unilateral norteamericana. Ahora se profundizará un diálogo para justificar que la Argentina, por su bajo volumen en las importaciones estadounidenses, debe ser exceptuado de la medida. (El Pregón Minero; El Cronista, BAE; Buenos Aires)

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