Fabricantes locales temen avalancha de importaciones por sobreoferta de acero

Donald Trump, anticipó ayer que la semana próxima se anunciarán los derechos de importación que deberán pagar esos productos para ingresar a la unión americana.
img_planta Insuatrial acero Perez Sta Fe
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Pese a que aún tiene más de 40 días para decidir sobre la aplicación de aranceles al acero y el aluminio importados, el presidente de Estados Unidos, adelantó que serían del 25% en el caso del acero y de 10% para el aluminio. La administración Trump tiene hasta el 11 de abril para adoptar una decisión final sobre los aranceles al acero y hasta el 20 del mismo mes para el aluminio.

Según despachos de agencias internacionales, en una reunión con ejecutivos de la industria estadounidense, que tuvo lugar ayer en la Casa Blanca, Trump se comprometió a reconstruir los sectores del aluminio y el acero, que en su visión durante décadas tuvieron un trato injusto de parte de otras naciones.

Pero no hay una mirada uniforme sobre el tema. Diversas industrias, especialmente las terminales automotrices que demandan grandes cantidades de acero, alertaron sobre un eventual incremento de precios de este insumo básico. Desde la Cámara Argentina del Acero manifestaron que “hay preocupación en el sector por el impacto que podría tener el ingreso de productos de países que exportan con subsidios”.

En el caso de Argentina, las exportaciones de acero a Estados Unidos representan un negocio de u$s 220M y se concentran especialmente en el segmento de tubos de acero sin costura para la industria petrolera. TenarisSiderca es la principal afectada, con ventas externas que alcanzan unos u$s 200 M.

En el caso del aluminio la única fábrica del país –Aluar– exporta a Estados Unidos unos u$s 500 M anuales. Se presume que la imposición de aranceles en Estados Unidos apunta a poner trabas al ingreso de productos chinos, aunque habría otros perjudicados.

La sola iniciativa de levantar barreras arancelarias ya despertó airadas críticas y amenazas de represalias por parte del gobierno chino y se levantaron voces en Japón y la Unión Europea. También se conoció ayer el pedido de la industria siderúrgica mexicana para que el Gobierno de Peña Nieto aplique medidas recíprocas si Estados Unidos impone los aranceles.

Fuentes de la Cámara Argentina del Acero señalaron que el gobierno nacional “tiene que tener los mecanismos muy aceitados para actuar y ser ágil en la toma de decisiones para cuidar el mercado local frente al posible ingreso de productos subsidiados” de terceros países.

Al margen de la posible pérdida del mercado estadounidense, el temor es que la sobreoferta de acero en el mundo –en muchos casos con subsidios– termine por inundar el mercado doméstico. Al respecto, los industriales argentinos instaron a proteger al país y ejercer una “defensa inteligente” del mercado.

Hace diez días, el secretario Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, elevó al presidente Trump tres alternativas para frenar el ingreso de acero y otras tres para el aluminio. En el caso del acero, una opción es poner un arancel general del 24% para todas las importaciones, incluidas las argentinas.

Una segunda opción es aplicar una tarifa de “al menos el 53%” a las importaciones de 12 países (Brasil, China, Costa Rica, Egipto, India, Malasia, Corea del Sur, Rusia, Sudáfrica, Tailandia, Turquía y Vietnam) y una cuota del 100% de las exportaciones de 2017 para el resto de los países.

La tercera opción es una cuota uniforme para todos del 63% de las exportaciones que realizaron en 2017. Para el caso del aluminio, las alternativas son semejantes, con un arancel del 7,7% a “todas las exportaciones de aluminio de todos los países”, un arancel de ingreso del 23,6% a China, Hong Kong, Rusia y Venezuela, más una cuota semejante a las ventas de 2017 para el resto.

La última alternativa establece un cupo a todos del 86,7% sobre las exportaciones del último año. Para evitar demandas ante la Organización Mundial de Comercio Estados Unidos utilizará la Sección 232 de la Ley Comercial de Estados Unidos de 1962, que habilita a imponer medidas comerciales para protegerse de importaciones que amenacen o deterioren la seguridad nacional del país.

Los anuncios de Trump son una opción distinta a las alternativas presentadas por Ross, pero lo cierto es que hasta ahora no se conocen detalles. Frente a ello, las empresas argentinas optaron por la cautela, pese a lo cual, la preocupación crece. (El Cronista, Buenos Aires, 02/03/18)

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