Economistas sugieren incentivar la exportación a través del litio

Para mover la balanza comercial con mayor rápidez ante la necesidad de ingresar dólares al país.
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El director de Econométrica, Mario Brodersohn, ubica al litio como uno de los incentivos económicos que el Gobierno nacional debería desarrollar en 2018.

“El Gobierno debería dejar de lado los principios gradualistas que orientan la política fiscal y cambiaria cuando se trata de llevar adelante una estrategia de shock sectorial para estimular la expansión exportadora del triplete de oro, que tiene como ventaja comparativa la Argentina: el oro verde (la soja), el oro negro (petróleo) y el oro blanco (el litio)”, analiza Brodersohn.

La consultora privada especializada en el análisis macroeconómico de la economía Argentina sitúa al litio como un mercado emergente y progresivo que puede generar importantes dividendos para el país, como ya lo vienen haciendo la soja y el petróleo, aunque éste último depende de otras variables.

Corto plazo

El economista advierte que las urgencias de corto plazo recomiendan que el salto exportador se concentre en áreas con rápida respuesta como, por ejemplo, petróleo y minerales, que son actividades con experiencia exportadora.

 

“Otro rubro exportador es el litio, siendo la Argentina el segundo país del mundo que cuenta con altas reservas de ese mineral. Bolivia, Chile y Argentina concentran entre el 60 y el 80% de las reservas mundiales de litio y la Argentina debería dar incentivos para exportar los productos elaborados utilizando el litio como materia prima”, consignó.

Brodersohn subrayó que en 2011, las exportaciones llegaron a un máximo histórico de US$83.000 millones y que en los últimos tres años están estancadas en el orden de los US$58/62.000 millones, aun después de lograr en 2017 una cosecha de cereales y oleaginosas que es un récord histórico para la Argentina. Además, recordó que está la presión importadora que provoca la determinación del Gobierno nacional de sostener en los próximos dos años un crecimiento del 3,5% anual.

A futuro

Para Brodersohn, las expectativas en 2018 de que Mauricio Macri va a ser reelecto en las elecciones del 2019 crean condiciones favorables para acceder a los mercados financieros internacionales y para cerrar el financiamiento externo del déficit fiscal. “Una vez que se logre el financiamiento externo del déficit, se abren las puertas para que pase a un primer plano el desequilibrio de las cuentas externas”, reflexionó.

También consideró que el gradualismo del Gobierno nacional está asociado con el endeudamiento externo y el shock de ajuste, con el malestar social y político. “Los planteos extremos en cada una de esas dos opciones no pueden sobrevivir”, concluyó