A casi un año de trabajar remotos: cómo la pandemia cambió el trabajo para siempre

Economía Por Fernando López Iervasi para Microsoft
Definitivamente no es fácil abordar este cambio, para nosotros mismos y para nuestros equipos extendidos, hoy todos los líderes tenemos nuevos desafíos y la mayoría de ellos no son tecnológicos.
online-ecommerce-home-office

El 1 de julio de 2020 asumí el rol de gerente general de Microsoft en Argentina. Fue otro nuevo punto de partida en mis más de 20 años de carrera internacional, esta vez en mi país, con la oportunidad de conectar con todo nuestro equipo local, pero definitivamente no fue como me lo había imaginado. No cambié la ubicación de mi escritorio en la oficina, no recibí el saludo de nadie en los pasillos ni compartimos el desayuno con mi equipo para hablar del futuro. En cambio, viví todo esto desde mi escritorio en casa, con emojis por chat y saludos en Teams, LinkedIn, y otras redes sociales, compartí un desayuno virtual con mi equipo y el año continuó de la misma manera.

A casi un año de trabajar 100% remotos, mi principal aprendizaje ha sido la adaptación con flexibilidad al cambio y entender que lo que viene en el futuro es radicalmente diferente a nuestra experiencia de trabajo prepandemia. El liderazgo empático como modo de vida genuino de los que tenemos la responsabilidad de gestionar equipo llegó para quedarse y es un diferencial clave. Avanzamos años de transformación digital y cultural, y cuando el riesgo de la pandemia pase y volvamos a la pos nueva normalidad, estoy seguro que no será para enviar un mail sino para ver a nuestros compañeros, conectar con otros, hacer algo en lo que lo presencial de verdad nos enriquece.

Hoy en día, las organizaciones gastan más de u$s300 mil millones al año en mejorar la experiencia de los empleados. Esta cifra incluye desarrollo, capacitación, beneficios, bienestar y toda una variedad de tecnologías orientadas a la experiencia del empleado.

Desde Microsoft hicimos este año en conjunto con la Universidad de San Andrés el estudio: “Futuro del trabajo: las prácticas que la pandemia cambió para siempre”, lo primero es que no todas las generaciones se vieron impactadas de la misma manera en lo virtual, y por eso es importante:

Dejar en claro cuáles son los canales y las herramientas de comunicación habilitados y pensar en los equipos considerando su diversidad: Al perder el cara a cara, enseguida proliferaron diferentes canales de comunicación al mismo tiempo (mails, chat, mensajería instantánea, redes sociales, etc.) Si bien todos reemplazamos el contacto cara a cara por las videollamadas, los millennials prefirieron más el chat y la mensajería instantánea que los baby boomers que se volcaron hacia el correo electrónico. De hecho, los millennials utilizaron el chat y la mensajería instantánea un 48% más que los baby boomers.

Entender cuán conectados están nuestros colaboradores con sus colegas y con lo que sucede, estar disponibles para ellos: Hay algunas diferencias en el comportamiento de las generaciones. Por un lado, los baby boomers fueron a quienes más les costó sostener la productividad, mientras que los millennials y la generación X se sintieron un 40% y 38% más productivos que los baby boomers. Además, los millennials afirmaron tener un 47% más de conversaciones informales en las reuniones que los baby boomers. Sin embargo, los millennials perciben 53% menos disponibles a sus jefes que otras generaciones además, si bien todos se sienten más desconectados de sus compañeros, los millennials se sienten 28% menos conectados que otros.

Trabajar en la inclusión más allá de las videollamadas: Los resultados del estudio muestran patrones de respuesta muy diferentes entre aquellos que ocupan los cargos más altos y los que poseen cargos de menor rango: los mandos medios y altos se sienten alrededor de un 30% más productivos que las personas sin gente a cargo. Si bien existe una percepción generalizada de desconexión con los compañeros, las personas sin gente a cargo se sintieron un 29% más desconectadas de sus compañeros que los mandos gerenciales. Estos datos implican que es importante atender la carga de trabajo de los niveles con gente a cargo, ya que son los que más exigencia presentan. Además, entendimos que es importante fortalecer momentos de conexión para las personas sin gente a cargo.

Fundamentalmente evitar el burnout, organizarnos para trabajar menos horas, relajarnos: La situación de convivencia mostró diferentes conductas: quienes viven solos reportaron en el estudio mayor productividad en las reuniones y mayor productividad general y son quienes proyectaron para el fututo una mejor calidad de vida laboral que el resto. Si bien todos dijeron que trabajan más que antes, quienes conviven con su pareja y/o hijos reportaron un 30% más que los que viven solos que trabajan mucho más que antes. Quienes conviven experimentaron durante la jornada laboral un 34% más interrupciones que antes. De estos datos se desprende que quienes viven en parejas y/o hijos requieren más ayuda en la organización de su trabajo que el resto debido a la sobrecarga de trabajo que experimentan. El grupo compuesto por las personas de la generación X que conviven con su pareja y/o hijos, reportó mayor productividad que el resto de los grupos y es el que soportó la mayor carga de trabajo.

El último punto es una de las principales preocupaciones hoy. No sabemos a ciencia cierta cómo será el futuro del trabajo, lo que sí sabemos es que será híbrido y que demandará de líderes que puedan dar el ejemplo y desconectarse, ser más ágiles, empáticos y colaborativos entendiendo la realidad de cada uno de sus colaboradores. Que podamos escuchar, guiar y estimular a nuestros equipos desde cualquier lugar. La tecnología desde ya tiene la obligación de acompañar estos cambios.

Te puede interesar