Potasio Río Colorado: Emesa e YPF, los modelos de S.A para estatizar el proyecto

El emprendimiento minero Potasio Río Colorado cumplió 7 años detenido en el tiempo y el único avance concreto ha sido la decisión de reformularlo a 1/3 del proyecto original que prometía una inversión de más de u$d 6 mil millones
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La decisión de la minera brasilera Vale de dar un paso al costado al considerarlo inviable. Sin otro candidato a la vista, la Provincia de Mendoza es virtualmente su nueva dueña, aunque faltaba cerrar el due-dilligence (evaluación de activos y pasivos) pendiente desde fines de 2019, paso necesario para la salida del concesionario y abrirle la puerta a un nuevo modelo: una S.A. estatal.

En los hechos, Vale hace rato está «ido» de PRC. Lo que faltaba era actualizar los números del emprendimiento tal cual quedó en 2013, ya que desde entonces poco y nada cambió en el predio que ocupa en Malargüe, más allá de una inversión cercana a u$d 2.300 millones que los popes de Vale se resignan a considerarlo «costo perdido» con tal de facilitar el fin de la concesión. Primero sin mercado para el potasio mendocino (su destino era producir fertilizantes) y luego sin socios capitalistas que ayudaran a sostener el proyecto, la decisión de irse de Mendoza no tardó en llegar.

En algún momento se discutió reconocer parte de la inversión realizada, pero la idea quedó atrás. Mientras asoma la figura de la Shanghai Potash Reserch Center, producto de la última gira oficial del Ejecutivo a ese país, desde el Gobierno aseguran que para recuperar el proyecto la premisa fundamental es «no poner plata», menos en un momento crítico en donde las arcas provinciales apenas pueden pagar sueldos.

«Para Vale la prioridad fue buscar un acuerdo con tal de no seguir perdiendo. Gran parte quedó «enterrada», por ejemplo, en el movimiento de suelos para el puerto de Bahía Blanca y la traza ferroviaria. Hoy el valor remanente del proyecto son intangibles: estudios geológicos, impacto ambiental, permisos para uso del agua. Los activos físicos tienen un valor relativo», resume en diálogo con Sitio Andino el subsecretario de Minería, Energía e Hidrocarburos, Emilio Guiñazú, tras el análisis de una síntesis ejecutiva de 750 páginas, que incluye la situación legal y contable, e incluso el marco laboral y pasivos ambientales, con que la Provincia hereda a PRC.

En el Ministerio de Economía trabajan en el borrador del proyecto que debe comenzar con el aval legislativo para «provincializarlo». El ministro Enrique Vaquié anticipó que «en un mes estarían dadas las condiciones para enviar a la Legislatura el contrato por el que la Provincia retomará el control del proyecto», para lo cual antes un comité debe evaluar las cláusulas que firmen las partes. 

De la «herencia» de Vale, a Emesa e YPF como modelos

Ahora bien ¿Con qué recursos Mendoza puede solventar el mantenimiento de la planta de Potasio Río Colorado? Pese a la confidencialidad del acuerdo, trascendió que parte de la «herencia» negociada con Vale es una cuenta bancaria de u$d 34 millones, suficiente como para que el Gobierno sostenga el emprendimiento al menos durante los próximos 3 años.

¿Cómo puede ser el «nuevo» PRC? La única certeza es que, aseguran, «no tendrá nada que ver con el orginal, porque el mercado también es otro». El abanico de opciones contempla desde convertir el emprendimiento de Malargüe en una SAPEM (Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria), como hoy es Aysam, nacida de la reestatización de Obras Sanitarias Mendoza en 2010, hasta hacer pie a través de EMESA (Empresa Mendocina de Energía) o copiar el modelo de YPF,  con capacidad para «flotar» parte de su capital accionario en el sector privado.

 «El Código de Minería impide expresamente al poder concedente ser concesionario y explotador al mismo tiempo. Pero como nuevo propietario de PRC puede ser accionista mayoritario de una sociedad. Si se convierte en Sapem, habrá que ver cómo se negocia con un futuro inversor: si vendiéndole el proyecto o asociándolo», opina Raúl Rodríguez, presidente de Camem (Cámara Mendocina de Empresas Mineras) .  

Mendoza tiene experiencia con una S.A. público-privada, que el Estado tenga presencia fuerte en una primera etapa para luego ir «corriéndose» al sumar inversores: EMESA (Empresa Mendocina de Energía S.A.) nacida en 2016, lideró el armado y licitación de los proyectos energéticos del programa Renovar con un 51%, y tiene un 10% de participación en varios yacimientos petroleros, vía UTE (Unión Transitoria de Empresas) con Pluspetrol y Roch, entre otras empresas. De ser el instrumento elegido, Emesa necesitará cambiar su estatuto para operar en el sector minero.

También a la luz de un Estado flaco de fondos, según Guiñazú «en definitiva, no hay tanta diferencia entre Emesa e YPF, implica presencia estatal en balances y auditorías, y sumar socios. Nos quedamos con la concesión, que es parte de los activos, asumiendo que ya no se centrará a vender potasio para producir fertilizantes, sino  encadenado a otros productos, parte de un modelo de negocios a escala capaz de integrarse a la economía de Mendoza».

 ¿En qué se piensa respecto a un PRC «integrado» al resto de la economía? Su ubicación estatégica en Malargüe ayudan a entender ideas como vincularlo al polo de servicios petroleros de Pata Mora. Una idea bastante cercana a lo que Vale pretendió en su momento con el ferrocarril que iba a unir la zona con el puerto de Bahía Blanca, en una suerte de sinergia (desde la inversión hasta la explotación conjunta) con YPF, en pleno auge del megabloque Vaca Muerta. 

 Como sea, y si bien admite que su cámara no fue convocada para discutir el proceso de estatización, y se muestra cauto respecto al impacto a futuro de la misma, Rodríguez rescata el objetivo. «Siempre va a ser una buena noticia cualquier señal de reactivación para un proyecto que genere trabajo, aunque no sean tantos como prometía Potasio al principio», subraya el directivo.

La última novedad en cuanto a un inversor interesado vino a fines de 2019 de Shanghai Potash Engineering Research Center, y su promesa de invertir u$d 2.500 millones para levantar una planta de procesamiento en Mendoza y la extensión de una línea ferroviaria para transportar la producción.

La compañía propuso instalar infraestructura con una capacidad de procesamiento de 1,50 millones de toneladas por año (t/a) de potasio.

Miguel Flores.Sitioandino.com.ar

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