No hay que celebrar, hay que preocuparse, porque no es sólo una encuesta minera

Seguramente los que se opusieron a la modificación de la Ley 7.722 celebrarán los resultados de la encuesta Fraser, pero están lejos de entender que lo que señala y lo que implica va muchos más allá de la minería.
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No es ninguna sorpresa que Mendoza esté considerada entre los peores lugares para realizar una inversión minera, pero lo que sorprende es que la percepción que entregó la industria a nivel mundial es anterior a lo que fue la derogación de las 9.209, lo que significa que previo a eso ya sentían que la provincia era un lugar complicado.

Seguro estarán los que celebrarán que Mendoza tenga una mala calificación, pero en un mundo globalizado en el que todo tiene que ver con todo, nunca es bueno que digan que sos poco confiable a la hora de invertir. En realidad lo que la industria le critica a Mendoza es una posición ambigua que ha mantenido durante más de 12 años a través de la Ley 7.722.

Cuántas veces escucharon decir a los ambientalistas que la ley protege el agua y no prohíbe la minería, cuando en términos reales sí lo hace. Eso sirve para el discurso y las marchas, pero no para hablarle a los inversores. Por eso desde la industria se califica duramente a Mendoza, pero no lo hacen como un castigo a todos los lugares donde no se hace minería, sino que a aquellos que alguna vez fueron a buscar a los inversores y después -como se dice vulgarmente- se echaron para atrás y generaron confusión y pérdida de dinero. El gobernador entendió que era así y apuntó a una nueva ley y a la producción, pero se encontró con la presión de la masa movilizada bajo el discurso del terror.

Por eso, a veces es mejor no ser mencionado antes de que hablen mal de vos. Por ejemplo, en el informe no aparece ninguna mención a Córdoba, provincia que directamente prohibió la actividad metalífera. La industria no critica y califica mal a esa provincia, ni siquiera la considera porque tienen una ley clara y sin vueltas. En cambio, la 7.722 dice proteger un recurso aunque no lo hace y asegura no prohibir una actividad aunque sí la prohíbe.

Entonces, por más que sea una industria que -según las marchas- no tiene cabida en Mendoza, perjudica que la provincia sea mal catalogada a nivel mundial porque se quiera o no, estamos en un mundo globalizado en el que los accionistas de la minería también tienen intereses en otras industrias y -seguramente- cuando les ofrezcan invertir en la provincia con otra de sus ramas, lo va a pensar detenidamente.

Aunque para algunos activistas ambientales lo mejor sería que viviéramos con lo que producimos y fuéramos autosustentables, el mundo funciona de otra manera y mientras estemos en él necesitamos ser confiables para conseguir inversiones y comenzar a producir, porque de lo contrario vamos a seguir con índices de pobreza del 40%.

En la pizarra algunos referentes del ambientalismo entregan un sinfín de cifras de coparticipación y recursos nacionales que -según dicen- bien asignadas solucionan todos los problemas y entregan más dinero que la minería. En la teoría las hacen todas, pero no en la práctica. En el mundo real de la Argentina, con décadas de gasto fiscal descontrolado (el origen de todas las crisis), lo que escriben en los muros no ocurrirá. Sólo es un discurso para la tribuna que queda bien en Facebook, pero que no se traspasa al mundo real.

La solución para todo la encuentran en la Nación, la misma que muchas veces arrastra a las provincias bien administradas, y que nunca entrega soluciones reales a las problemáticas locales. La solución tiene que estar acá, tal como lo entendió Rodolfo Suarez, pero se encontró con "palos en la rueda" internos y de las masas que con el discurso del terror impidieron tener una alternativa.

Por eso, no se trata sólo de una encuesta que hacen los mineros, es una evaluación internacional de lo que es Mendoza, lo que ofrece y su seriedad. No hay nada que celebrar, aunque seas antiminero, porque todo tiene que ver con todo y en algún lugar esa mala calificación va a doler, aunque no se desarrolle la actividad minera. Todo esto, sin mencionar lo mal que le viene esa calificación a cualquier posibilidad de reactivar Potasio Río Colorado cuando pase a manos del Estado mendocino.

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