La estructura jurídica de las pymes: cómo evitar dolores de cabeza

Economía 07/08/2017
Los socios de las pymes argentinas que actualmente operan como Sociedades Simples o Residuales (antes Sociedades de Hecho, Civiles, etc.) en ocasiones, y contra su voluntad, se encuentran frente a problemas desbordados por la realidad.
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Repensar la estructura jurídica de sus firmas es el nuevo desafío que empresarios y profesionales deben analizar juntos, tras la nueva inspiración legal de las Sociedades Simples o Residuales. Damián González Rivero, de Derecho Societario en Lisicki Litvin y Asociados, comparte su punto de vista.

La dinámica actual de los negocios ha alterado al emprendedor tradicional argentino que, basado en la cultura europea, contiene detalles de esfuerzos de gestión compartida, pero también defectos propios de la informalidad del tipo societario adoptado para desarrollar los negocios, los que impactan negativamente en el mediano o largo plazo y en la generación de resultados.

Los socios de las pymes argentinas que actualmente operan como Sociedades Simples o Residuales (antes Sociedades de Hecho, Civiles, etc.) en ocasiones, y contra su voluntad, se encuentran frente a los siguientes problemas desbordados por la realidad; máxime con el reciente régimen de sinceramiento fiscal: “Falleció mi único socio, todavía no se inició la sucesión, pero siempre he continuado con la actividad de la S.H. que conformábamos”. “La S.H. la constituimos únicamente mi hermano y yo, pero últimamente la familia de cada uno ha tomado intervención en el negocio y todos vivimos de sus ingresos”. “No nos reconocen que no tenemos responsabilidad solidaria con mi socio, en este contrato que comenzamos a cumplir el año pasado”. “El inmueble afectado a la explotación agropecuaria de la S.H. desde hace décadas fue sincerado mediante la Ley 27.260 a nombre de uno de los socios, quien ha decidido retirarse de la Sociedad”.

Expresiones como estas surgen a diario, producto de que las personas que deciden asociarse para realizar un negocio continúan eligiendo como modelo la Sociedad Simple, sin prever ni regular en el Contrato Social la protección de sus intereses y la actividad de la Sociedad. Probablemente, dicha falta de previsibilidad se basa en la confianza inicial y en la premura de las decisiones que posibilitan la apertura del negocio.

Entender las Sociedades Simples implica conocer cada uno de los vínculos que se generan en la empresa pyme, que posibilita convenir en el Contrato Social las cláusulas “a medida” que reflejen dicha situación para contribuir a la seguridad jurídica, que redundará en beneficio de la propia Sociedad, sus socios y terceros.

Si bien la Ley General de Sociedades establece criterios orientadores de regulación, cuando la dinámica societaria evidencia la necesidad de una reestructuración o adecuación del contrato social, con o sin causa en un conflicto, los socios suelen encontrarse superados por los hechos y desprotegidos jurídicamente; derivando todo ello en pérdidas económicas significativas.

Aprovechando la nueva inspiración legal de las Sociedades Simples o Residuales, que no sanciona esta clase de estructura societaria, los socios están invitados a repensar la estructura jurídica de sus pymes, para decidir si continúan girando en el mercado como tales, se reformulan o cambian la estructura del negocio a otras figuras tales como SRL, SA o la reciente Sociedad por Acciones Simplificada, SAS. Un nuevo desafío que es necesario analizar juntos, empresarios y profesionales.

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