Después de 26 años, Jaime Bergé deja la presidencia de la Cámara Minera

Confirmó que no volverá a postularse al cargo y que aún no surge otro candidato. La renovación será en julio.
jaime bergés

En San Juan nombrar a Jaime Bergé es casi lo mismo que hablar de la Cámara Minera, es que este Ingeniero en Minas lleva 26 años como presidente de la institución, y este año deja definitivamente ese cargo.

"Ya está, cumplí un ciclo. Voy a seguir dentro de la minería y hablando del tema, pero llevo 26 años como presidente, es una locura total, ya me tengo que ir", dijo Bergé convencido.

No hay nombres aún para su sucesor al frente de la cámara.

Bergé, cordobés de nacimiento y sanjuanino por adopción, vive en la provincia desde los 17 años, cuando se vino a estudiar Ingeniería. Es gerente de su empresa BTZ, la que trabajó en los proyectos mineros más importantes de Argentina.

 Su historia en esta nota publicada en 2012: “Ser empresario implica una responsabilidad social”.Por Viviana Pastor.Tiempó de San Juan.

Con 17 años, Jaime Bergé se vino solo a San Juan a estudiar Ingeniería en Minas, desde su Córdoba natal. Alquiló una pensión con un compañero y después, con un grupo de estudiantes entre los que estaba José Luis Gioja, alquilaron una casa. “En el ’73 José Luis pasó a ser funcionario del gobierno de Camus, se fue de la casa y se desarmó ese grupo”, recordó. 
Casi 40 años después, Bergé es uno de los líderes mineros más conocidos en la provincia y en el país y su empresa BTZ trabaja en los proyectos mineros más importantes de Argentina. 
Cuando se recibió empezó a trabajar en minera Tea y desde allí también realizó estudios para la Universidad en la factibilidad de la mina Bajo La Alumbrera, en Catamarca. Después se fue a vivir a Buenos Aires, del ’78 al ’80, haciendo tareas para la misma empresa;  también estuvo en Esquel realizando estudios para Naciones Unidas. En el ’83 se fue a vivir a Jujuy y en el ’88 se ganó una beca para un post grado en Gerenciamiento de Recursos Naturales y se fue a Francia, donde volvió a fines del ’89. En el ’93 se vino a San Juan y se radicó acá definitivamente, “quería empezar un emprendimiento propio, hacía 14 años que trabajaba en Tea y acá se formaba Eduardo Zeballos y Asociados que terminó siendo BTZ Minera, estaban Zeballos y Torés e ingresé yo como tercer socio”, dijo Bergé.
Aunque la firma estaba creada para hacer obras mineras, sobre todo de voladuras en roca, al principio la firma hacía más obras civiles porque la gran minería no estaba arraigada. Realizaron un acueducto en San Luis y obras de cloacas en Trapiche. En Santa Cruz realizaron un dique de carena, para sacar los barcos del agua, la obra incluyó una gran excavación de roca al costado del mar y una vez hormigonada se hicieron voladuras subacuáticas para 
generar un canal debajo del agua para que el barco viniera del mar y pudiera entrar, el agua se bombeaba y barco quedaba en un dique seco y se podía enarenar, pintar, reparar, etc. “Esa obra fue muy linda, la presenté en un congreso de ingeniería porque tenía muchos detalles tecnológicos”, señaló. También trabajaron en Salta, haciendo voladuras de un camino de montaña.
En el ’96 la firma empezó a trabajar con la minería cuando llegaron algunas empresas internacionales. En Famatina, con Western Mining, hizo caminos y accesos a nuevos sectores. En San Juan trabajó en Veladero desarrollando caminos de alta montaña, túneles de exploración y poco a poco se fue acoplando al despertar de la gran minería. 
 En el 2001 BTZ ganó la licitación en mina Marta, luego otra en la mina San José (Huevos Verdes); y en San Juan, en el 2006, empezaron a trabajar en Gualcamayo, donde aún son contratistas, igual que en la mina calingastina  Casposo. “Fuimos creciendo año a año en BTZ, desde su creación hasta ahora tuvimos un crecimiento por encima de la inflación, no alocadamente pero a paso firme”, señaló Jaime.

El líder
Desde hace 20 años, Bergé está al frente de la Cámara Minera de San Juan, con dos interrupciones, dos años en los que fue presidente de la Federación Económica (’95-’97) y dos años cuando estuvo enfermo (’08-’10). “En el 2010 estaba internado en la clínica Favaloro (por un trasplante) y me llamaron para decirme que me habían nombrado presidente. Siempre me gustó la dirigencia empresarial, hacer cosas por la gente es una vocación, lo mismo me pasa con el vóley”, aseguró el ingeniero. Es que Bergé también es presidente de la Asociación Sanjuanina de Vóley, actividad a la que entró a través de su hija mejor, Lucila, quien actualmente juega en Estudiantes de La Plata, en la división de Honor Nacional. Hace poco tiempo, la Asociación inauguró un estadio propio y se convirtió en la segunda sede del país con esta infraestructura. “Yo les dije que no soy especialista en vóley, pero puedo aportar experiencia y manejo dirigencial que sí lo tengo claro y puedo lograr objetivos como tener el estadio propio. Y el vice sabe mucho de lo deportivo, así que hacemos una buena yunta”, aseguró.

Sobre San Juan
Para Bergé la provincia está muy bien económicamente por varios aspectos. Primero porque hay un criterio de desarrollar a San Juan, de generar energías alternativas, de generar actividad minera y agrícola, explicó. “Ves que hay entusiasmo, del Gobierno cumpliendo con sus propuestas, y en la parte privada también hay entusiasmo. Pero falta madurez en muchos aspectos. Los empresarios tienen una profesión como cualquiera, una responsabilidad, y muchas veces en San Juan no cumplen con esa responsabilidad, terminan creyendo que son empresarios para irse de vacaciones ellos, o para comprarse varias fincas o autos o casas. No es así, son empresarios para generar fuentes de crecimiento para la sociedad. El empresario tiene una responsabilidad social como la tiene cualquier profesión y eso a veces no lo cumple”, lamentó. 
Agregó que la administración pública es muy prudente en la provincia, hay ahorro y se administran los fondos públicos con bastante austeridad. “Eso es bueno, muestra que el Estado es responsable de los recursos públicos, que no los despilfarra. La ola de crecimiento que se ha generado no depende del Estado, pero sí depende del sesgo de la política del Estado. Los empresarios tenemos que pagar mejores sueldos, porque mientras mejores sueldos se pagan más actividad económica hay y mejor les va a ir a ellos. Es un engaño pensar en pagar menos, hay que generar un desarrollo económico en el que todos tengan acceso a lo más posible porque eso genera más actividad económica”, aseguró Bergé.   

La familia y la soledad
Las tres hijas de Jaime viven en La Plata: Elena, de 30 años, Rocío de 27 y Lucila de 19, que estudia Diseño Industrial.  “A mis tres hijas las crié hasta los 18 años con mucha disciplina. A esa edad la mayor se fue a estudiar Antropología a La Plata, la llevé allá y le dije: ‘Hija a partir de ahora sos dueña de tu cuerpo, de tu mente y de tu vida. Sabete respetar a vos misma, yo te di todas las herramientas, pero no te conduzco más, sos vos ahora la que debe conducirse’. Con las tres fui igual y son chicas muy libres, han hecho su vida, porque la vida de ellas es de ellas”, contó. 
“Me gusta leer, me gusta estar solo. En la noche llego, escucho música, leo tres o cuatro libros por mes. Me crié solo por eso tengo esa característica de necesitar estar un par de horas al día solo. Con mi pareja actual, Alejandra, vivimos cada uno en su casa lo cual es muy lindo. De lunes a viernes ella está en su casa con sus hijos y yo en mi departamento y los fines de semana nos juntamos y me encanta también”, confesó.

Ser trasplantado
“Es una experiencia muy fuerte. Empezás a ver la vida de otra manera, a darle valor a cosas que antes no le dabas. Uno piensa que la vida es eterna y te das cuenta que la vida es muy finita y siempre estás en el filo, incluso cuando estás sano porque puede ocurrir un accidente, o un infarto, nadie te garantiza nada”, dijo Bergé sobre lo que le tocó vivir con su trasplante de riñón. Él estaba acostumbrado a pelearle a la vida. A los 5 años murió su madre y a los 8 años falleció su padre, el Secundario lo hizo en un internado así que se crió casi solo. “Por eso como de todo, no soy delicado; no hay nada que no te guste cuando tenés que comer lo que te dan”, bromeó.
Los problemas renales empezaron cuando tenía unos 35 años, se cuidó mucho y fue llevando bien la enfermedad hasta que fue imposible manejar los valores de potasio, fósforo, etc., y tuvo a que acudir a diálisis. “Hay que mirar las cosas siempre con optimismo, así que empecé a buscar un trasplante”, contó. Se inscribió en Mendoza y le dijeron que San Juan no generaba riñones y que por lo tanto no iba a conseguir uno porque se distribuyen por zonas. Habló con Ginés González García, quien era Ministro de Salud y le dijo que las mayores posibilidades estaban en Buenos Aires, pero tenía que vivir allá. Se fue al INCUCAI y le dijeron que si se radicaba allá tenía posibilidades, así que Jaime se fue a la capital del país e hizo cambio de domicilio. Se inscribió en la clínica Favaloro para el trasplante y entró en lista de espera. Mientras tanto se fue a Bolivia donde se conseguían riñones “por derecha”, ya que casi no hay obras sociales en Bolivia así que un trasplante sólo puede hacerlo el que tiene dinero, y también se anotó en una clínica boliviana. A la semana lo llamaron de la Favaloro y el martes 13 de julio de 2010 le dijeron que estaba primero en lista de espera. Salió un riñón y lo operaron. Pero no todo fue sobre ruedas, tuvo un rechazo humoral, su sangre rechazaba el órgano nuevo y tuvieron que hacerle un tratamiento en la sangre, se la sacaban, la centrifugaban, le sacaban el plasma viejo y le ponían plasma nuevo. El riñón estaba bien  pero no funcionaba. El médico le dijo que había “algo” que hacía que no funcionara, y le dijo que el 50 %  del trabajo restante estaba en sus manos; que tenía que empezar a aceptar el riñón, a vivirlo, a sentirlo, a incorporarlo al organismo. “La actuación del cerebro te puede hacer vivir o morir, todo es según la actitud. Tenés que ponerle toda la voluntad y salir adelante, porque tarde o temprano nos vamos a morir todos, lo importante es tener la dignidad de pelearla hasta el último momento, no abandonar jamás la lucha por tu vida”, confesó Jaime.

Tiempo de San Juan.

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