Diario de viaje: la tierra de Sarmiento, el Cruce de los Andes y esas cosas que ya no hacemos

La historia argentina parece estar todavía vigente en el interior del país. Es imposible desprender las referencias del pasado de cada ciudad o pueblo. Los caudillos, próceres y personajes viven hoy en día como emblemas, casi héroes locales.
turismo casa de Sarmiento

San Juan es la tierra de Domingo Faustino Sarmiento. Es sabido, no hace falta recordarlo. Pero no es solo un dato historiográfico. En esta ciudad absolutamente todo lleva al expresidente, desde una calle hasta nombres de comercios o su casa natal, conservada en forma de museo y con una peculiar estatua suya.

Pero también es imposible que no se rememore cada paso que dio el General José de San Martín. El Padre de la Patria fue gobernador de la entonces Provincia de Cuyo, y se alojó durante cuatro días en la capital sanjuanina en 1815 en el convento Santo Domingo.

Ese lugar aún se conserva y se puede visitar. Además de recordar el paso de San Martín, referencia que sirvió como sede para reclutar miembros del Ejército de los Andes ante la posible invasión realista por esta área. La provincia ocupó un papel especial en la gloriosa gesta de la emancipación sudamericana: el correntino inició el cruce de la Cordillera por el Paso de los Patos, ubicado a unos 80km de la capital. Desde aquí también partió la columna del teniente coronel Juan Manuel Cabot, que liberó La Serena y Coquimbo en Chile.

La elevaciones previas de la Cordillera de Los Andes se observan fácil. Con solo asomarse a una ventana uno ya puede ver, a lo lejos, los primeros picos. La leve altura sobre el nivel del mar (unos 600 metros) no dificulta la estadía en una ciudad en la que el orden y la limpieza priman. Lo que sí podría causar pánico es un terremoto. Tras los famosos hechos de 1944 en la capital y el de Caucete en 1977, las recomendaciones de cómo actuar figuras por doquier.

Es el interior, y la vida es otra. No es mejor ni peor, simplemente diferente. No hay comercios abiertos hasta altas horas de la madrugada. Los lugareños sonríen y son más amables que en la jungla nerviosa de Buenos Aires. El movimiento es de una capital provincial, seguramente con otro ritmo que el porteño, pero las diferencias son abismales. La sensación que queda muchas veces es que se puede vivir de otra manera, más relajados, y la máquina continuaría funcionando.

Que la Copa Davis haya llegada a San Juan rompió con el esquema de una tierra que vive una gran pelea de sabores entre las bodegas y los olivares. Aquí, el hockey sobre patines pica en punta, así como el fútbol. También es un centro de ciclismo de elite (el equipo local tiene categoría americana y compite internacionalmente) y es potencia en vóley: el sábado por la mañana, antes del dobles, UPCN se consagró campeón de Liga Argentina por séptima vez y fue la algarabía de la ciudad, dirigentes y hasta políticos.

Da la idea que los coterráneos de Sarmiento son fierreros. Se ven autos modificados, bajos y bien ruidosos en cada esquina (o en una pequeña prueba de motores en el parque más grande). No obstante, el primer contraste que uno puede observar es el tránsito, porque no abundan los semáforos, pero al peatón lo respetan. Tuercas o no, hay normas que se cumplen.

A la noche la vida cambia. Ya no se ve tanta gente caminando (y lo hacen mucho, más que andar en bicicleta o moto). Los comercios bajan temprano sus persianas y las luces adornan la ciudad.

Sin embargo, siempre hay alguien en los parques, que abundan y con muchos monumentos en honor al gran maestro que nunca faltó a clases. Algunos perros callejeros van y vienen. Y hasta algunos jóvenes se animan a jugar a la pelota en la plaza, tal como fue en la primera noche en esta ciudad. Pero era un partido en serio, con gritos, en el que cada pelota era un título mundial. Es raro ver eso, cerca de la medianoche, en Buenos Aires. Claro, la vida es distinta. Quizás, tanto que ya nos olvidamos de hacer muchas de esas cosas.

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