La minería a cielo abierto mantiene en alerta a Loncopué

Neuquén. El rechazo popular a la megaminería que se impulsó desde esta ciudad hace casi seis años le puso freno a este tipo de proyectos y generó un antes y un después en el territorio neuquino.
Neuquen.locoupe

Si bien el referéndum popular, apoyado por la amplia mayoría de los vecinos, solo se pronunció sobre un proyecto puntual dentro del ejido urbano, dejó un antecedente difícil de borrar.

La iniciativa de explotar una mina de cobre dentro del territorio de la comunidad Mellao Morales, a pocos kilómetros de Loncopué en el paraje Campana Mahuida, desató una verdadera batalla que dejó de un lado al gobierno provincial y del otro a los vecinos autoconvocados.

Las diferencias se saldaron con una votación popular a principios de junio de 2012, que la provincia nunca quiso reconocer como vinculante, donde 2125 personas avalaron el si a la ordenanza de prohibición de la megaminería contra el no de 317 vecinos.

El gobierno llevó su reclamo al TSJ pero nunca logró revertir el panorama y el proyecto que prometía trabajo y desarrollo para la ciudad quedó en la nada. Hoy, es apenas un recuerdo lejano.

“La verdad es que Loncopué pretendió ser la puerta de entrada para la megaminería en la provincia. Pero aquí se encontraron con una resistencia popular y legítima que nació de los vecinos quienes dejaron de lado su religión y hasta su pertenencia política para unirse en defensa del medio ambiente”, resumió Viviana Vaca, una de los referentes de los vecinos autoconvocados de la ciudad.

“No fue sencillo, ni mucho menores, sufrimos un bombardeo de todo tipo pero la gente se mantuvo firme e inquebrantable frente a las presiones. Lo destacado de esta lucha es que sirvió de ejemplo para otros pueblos como Las Coloradas”, agregó.

Remarcó que las autoridades debe entender tener en cuenta la opinión de la gente frente a este tipo de decisiones y aceptar, como fue en este caso, cuando una comunidad le dice no a un emprendimiento.

Para Vaca uno de los principales desafíos era multiplicar la información y llegar a todos los sectores.

“Había que dar mensajes muy claros y precisos. Mucha gente creía que estábamos hablando de la vieja minería, de aquella del pico y la pala y no alcanzaba a comprender el concepto que representaba la megaminería”, dijo.

“Felizmente acertamos en el esclarecimiento. Logramos explicarlo y hubo un rechazo generalizado al desastre que estas explotaciones generan en todo el mundo”, sostuvo.

Los vecinos, igualmente, no creen que este tipo de iniciativas se hayan archivado definitivamente en la provincia en otras zonas del país. Los casos de provincias cordilleras de otras provincias son similares.

Al contrario, muchos piensan que están tomando impulso para volver a la carga con diferentes proyectos.

“Estamos a la defensiva porque vemos como gobiernos que dicen estar del lado del pueblo a la primera de cambio son capaces de autorizar megaemprendimientos que terminan por perjudicar a la gente”, dijo Vaca.

Recordó que “en una de las últimas visitas del ex gobernador Jorge Sapag reconoció la voluntad del pueblo de Loncopué pero no sabemos hasta que punto esas son expresiones políticas, lo único real que es el gobierno acuso recibo de nuestra lucha y luego la justicia ratificó cada uno de los pasos que se dieron”. (Diario Río Negro, Río Negro, 14/02/18)

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