Por qué el bitcoin es el oro 2.0 y por qué todo el mundo quiere un lingote

De la misma manera que el oro obtuvo valor universal por ser escaso, intercambiable y divisible, el bitcoin está logrando un valor universal por ser el activo digital seguro más raro, intercambiable y divisible.
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Está disponible para la compra-venta en más de cincuenta divisas tradicionales y en cientos de importantes mercados metropolitanos de todo el mundo. Sin embargo, superando la atracción histórica por el oro, el bitcoin puede ser transferido instantáneamente a cualquier punto del globo con tan solo presionar un botón desde la comodidad del hogar o la oficina.

La escasez de bitcoin es irrefutable: la cantidad total de bitcoin disponible está limitada a 21 millones. Hoy día hay unos 16,7 millones en circulación. Este límite está grabado en el código subyacente del activo digital, junto con una fecha de emisión claramente definida (o tasa de minado). Está previsto que el último bitcoin sea minado en el año 2140. “Minar” es el término acuñado para la producción de bitcoin y consiste en utilizar computadoras para resolver complejos problemas matemáticos que mantienen su red segura. Por ese trabajo son recompensados en especie con bitcoins. Igual que el oro es extraído utilizando maquinaria pesada en un proceso cada vez más complejo debido a que las grandes reservas probadas del metal precioso se agotan, el bitcoin es minado utilizando computadoras especializadas con procesadores incluso más especializados y poderosos que emplean cantidades enormes de electricidad para resolver ecuaciones matemáticas cada vez más complicadas.

En la medida en que las reservas de bitcoin decrecen, los chips y las computadoras mineros deben ser constantemente mejorados no solo para resolver estas ecuaciones, sino para hacerlo primero y más rápido que sus competidores para ganar la recompensa. El incentivo actual por resolver un problema es 12,5 bitcoins, o unos 250 mil a un precio de 20 mil dólares americanos. En promedio, la colectividad minera global resuelve una ecuación bitcoin (produce un “bloque”) cada 10 minutos. De esta forma, el bitcoin suma otra ventaja más sobre el oro: su plazo de suministro es transparente y predecible.

Las computadoras que minan bitcoins procesan, en paralelo, las propias transacciones del activo digital en la red. Esto implica que los mineros reciben las comisiones de las transacciones procesadas además de las recompensa por minar. Con el tiempo, el beneficio para los mineros por las comisiones será mayor que las recompensas, algo que ya comienza a ocurrir. Las comisiones, sin embargo, no cambian por la ubicación o la distancia. Mientras que el costo de transferir oro sube con la distancia necesaria para su exportación, los costos de mover el bitcoin están limitados a las comisiones de transacción.

Sobre su capacidad de intercambio, el bitcoin ha sido definido como un bien fungible. Esto implica que un bitcoin en tu billetera digital tiene exactamente el mismo valor que el bitcoin de cualquier otra persona. Al contrario que el oro, que puede ser falsificado o degradado, el bitcoin permanece siempre auténtico debido a las pruebas matemáticas instaladas en todas las billeteras digitales. En la industria del oro, la confianza debe ser depositada en el emisor o la fuente del metal amarillo, pese a que cualquiera de los dos puede falsificar el producto y estafar al comprador.

Los niveles de seguridad también varían con la elección de la billetera digital: hay billeteras offline, una solución de alta seguridad conocida como almacenamiento en frío, y existen las billeteras en aplicaciones móviles, una solución de baja seguridad conocida como almacenamiento en caliente. Las billeteras también son utilizadas como cajeros automáticos, con un software especial que puede canjear fácilmente el activo digital por efectivo. Esta conversión rápida y cómoda es imposible de realizar con el oro.

Una de las características únicas del bitcoin y que supone una profunda mejora respecto a su viejo hermano oro es la capacidad de ser dividida y transferida en unidades tan pequeñas como 0,00000001; eso son ocho decimales. Estas unidades son llamadas satoshis, en honor al desconocido y anónimo creador del bitcoin, Satoshi Nakamoto, y son tanto las unidades base del sistema como la fracción divisible más pequeña del bitcoin. Un satoshi equivale a $0,00020, o dos centésimas de penique, con el bitcoin cotizando a 20 mil dólares americanos. Rebanar una pieza de oro para utilizar como forma de pago por un bien o un servicio es mucho más desafiante que simplemente enviar una fracción de bitcoin, especialmente en el comercio electrónico.

El oro siempre ha sido mencionado como un activo seguro y almacén de valor. Y lo es. Pero el bitcoin también. La única diferencia es que la apreciación de ambos activos es muy diferente. El oro típicamente sube un 4% cada año, mientras que el bitcoin se ha disparado un 1430% anual promedio desde su creación, en 2009. Año tras año. Este es el motivo por el que vemos un cambio fundamental en el mercado de bitcoins, desde meros individuos e inversores particulares comprando activos digitales hasta grandes instituciones financieras, empresas familiares y gestores de patrimonio buscando estos lingotes 2.0.

Mientras los millennials y la generación Z profundicen su conexión y solidifiquen sus hábitos financieros y bancarios, el bitcoin tiene las de ganar en esta primera generación de nativos digitales. Con una capitalización de mercado de casi 290 mil millones de dólares, todos los bitcoins minados en el mundo equivalen a cerca del 4% de todo el oro minado en la historia, unos siete billones a día de hoy.

El bitcoin está demostrando que llegó para quedarse y continúa creciendo rápidamente, sacando ventaja de las posibilidades de internet de formas que el oro simplemente no puede. Es posible vislumbrar un futuro donde una parte significativa del valor del oro es transferida al bitcoin. Esto es, en oro 2.0.

El autor es director de estrategia de Coinsource.

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