El lobby petrolero en acción (a la par del lobby minero)

Las corporaciones petroleras se desvelan por parecer muy sustentantes ante sus accionistas en los países desarrollados (que los están presionando por las metas relacionadas con el Acuerdo de París).
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Pero aquí no tienen ningún empacho en portarse de manera literalmente opuesta y han acudido al simple mecanismo de la extorsión para reducir a la intrascendencia una buena iniciativa que venía de los ministerios de Hacienda y Energía, llamada el impuesto al carbono.

Se trataba de un impuesto progresivo a todos los combustibles, incluyendo al gas y al carbón, que ya existe en cuarenta países con el fin de estimular la transición energética en un contexto de cambio climático. No era ningún invento. Pero el lobby triunfó y el gas de Vaca Muerta no pagará nada, cuando en 2028 debería haber tributado 25 dólares por tonelada de CO2 emitida. En pocas palabras: le doblaron las piernas al Gobierno. Ahora, el lobby minero pretende hacer exactamente lo mismo con la ley de Glaciares, una norma que protege -nada menos- que la naciente de los ríos en zonas desérticas. Eso es más o menos como hacer minería en el tanque de agua de tu casa. ¿Quién ganará esta vez?

  1. Las acciones del lobby minero

Y para ver de qué forma actúan los empresarios mineros, vean lo que dice el señor Jaime Bergé, que comanda la cámara del sector en San Juan. “Nosotros somos los inventores de estas cosas raras (la ley de glaciares). Ni en Groenlandia ni en Canadá, que están llenos de hielo todo el año, la tienen”, le dijo a un diario de su provincia. ¿Cómo se puede hacer una comparación de tanta pobreza intelectual y tomarla como un gran concepto? ¿De ahí vienen las inversiones salvadoras para sacarnos de la pobreza? Déjenme dudar aunque sea un instante.

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