Agua y mineria, desmitificando el tabu

Minería 13/09/2017
Se habla mucho, se opina mucho pero a la hora de fundamentar y justificar pocos son los que tienen los argumentos necesarios para sostener una discusión responsable y que además resulte útil a la sociedad.
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Cuando comenzamos a investigar y a consultar distintas fuentes para desarrollar este tema, que constituye junto al uso del cianuro, uno de los principales estandartes de quienes se oponen firmemente al desarrollo de la minería, por el supuesto consumo de agua que la actividad requiere, fueron surgiendo muchas dudas, inquietudes, nuevos interrogantes y eso nos obligó a profundizar la investigación para poder abordar la nota en el marco de seriedad y responsabilidad que requiere, porque como siempre decimos, se habla mucho, se opina mucho pero a la hora de fundamentar y justificar pocos son los que tienen los argumentos necesarios para sostener una discusión responsable y que además resulte útil a la sociedad.

Desde Agencia de Noticias Mineras consideramos que los porcentajes  constituyen una manera útil y clara para ayudar a interpretar la realidad, y basándonos en eso podemos afirmar que el  71 % de la superficie de nuestro planeta está cubierta por agua, de la cual un 97 % corresponde a  agua salada y mientras que el restante 3 % lo completa el agua dulce o potable, distribuida del siguiente modo: un 2 % en los casquetes polares y el 1 % restante se distribuye entre glaciares, lagos, ríos y profundos acuíferos de difícil accesibilidad. Está claro que se trata de un bien de altísimo valor para la humanidad por lo tanto, cuando se trata de la vida humana todos debemos preocuparnos por cuidarlo y por cómo haremos progresar a nuestra raza, mejorar nuestra calidad de vida sin desperdiciarlo o contaminarlo.

Un capítulo aparte requieren los fundamentalistas anti mineros quienes prácticamente sostienen que la minería metalífera no debiera existir, manifestándose mediante distintas redes sociales instaladas en sus smarphones o computadora, mientras calientan algún producto en el microondas y miran televisión HD en su smart tv de 55 pulgadas. Elementos que, paradójicamente, existen gracias al desarrollo de la actividad. Pero como explicamos previamente se trata de fundamentalistas extremos y con quienes, aquellos que estamos a favor del progreso minero, obviamente respetando los controles adecuados y la mejora constante de la sostenibilidad yacimientos, sabemos lidiar. Por lo tanto, no les  dedicaremos más caracteres de los que ya hemos escrito.

Ahora bien, existe otro tipo de fundamentalismo, que está menos exacerbado y es por tanto más hipócrita y, quizás por eso, más peligroso. Dentro de este grupo, surgen los críticos respecto del consumo de agua para la minería pero que  inexplicablemente no critican su uso en la ganadería, el petróleo o la agricultura por sólo citar algunas de las actividades, con las que la minería convive y lo hace en una clara desventaja, desde el punto de vista socio ambiental gracias a una casi inexplicable pero indudable mala prensa.

Analicemos nuevamente algunos porcentajes, para fundamentar lo expuesto; La minería concentra el 4% del total del agua utilizada para la actividad humana en Chile, un país minero por excelencia; el 2% en Perú y  menos del 1 % en nuestro país. En Argentina el uso del agua es del 0.7 % para esta actividad y conforma el 7 por ciento del total de agua que utiliza todo el sector industrial en su conjunto. Mientras que el sector ganadero y agrícola consumen un 71 por ciento. A esto nos referimos con la hipocresía peligrosa. De estas actividades no se discute, y si se discute, esa discusión no versa sobre si es o no amenaza para la supervivencia de la raza humana a futuro, puesto que la agricultura es una actividad que convive con el ser humano desde sus comienzos, claro que en esos comienzos no existían los pesticidas, ni tampoco los agroquímicos para “mejorar” el rendimiento y crecimiento de cultivos enormes superficies de terreno y esto no sucede sólo en nuestro país, en el resto del mundo donde existen países con una producción minera significativa, el uso del agua implica 35 veces menos consumo que el registrado por la agricultura.

Pero el espíritu de esta nota no es criticar las otras actividades económicas, por el contrario, sin esas actividades el mundo actual claro está tampoco podría existir. Para ilustrar un poco este punto vamos a citar las palabras de Martín Dedeu, quien fue hace algunos años presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) “Hasta el momento nosotros no tenemos ninguna información seria que nos indique que la incorporación de un proyecto minero vaya en detrimento del agua necesaria para que las demás actividades productivas continúen… la minería no debe, necesariamente, sustituir otra actividad productiva vigente en el lugar. Tendrá que armonizarse y ver cómo puede coexistir. Pero no invadir“. Y un buen ejemplo de ello se da en nuestra provincia, específicamente en Puerto Deseado, donde desde hace ya un buen tiempo la minería y los ganaderos trabajan en conjunto en un mapa del recurso hídrico de la región para, en el marco de la RSE del proyecto Cerro Moro, ayudar a repotenciar el desarrollo ovino de la comarca del río Deseado.

Continuando con lo expuesto por Dedeu respecto del uso eficiente del agua en minería, el entonces referente de la CAEM aclaró la relación entre el agua y el cianuro que las compañías mineras utilizan en sus procesos y señaló que en todo el siglo XX y lo que va del XXI los casos de accidentes por mala utilización de cianuro son tan limitados que “no han muerto más de media docena de personas en todo el mundo…No se puede trasladar la llamada historia negra de la minería de hace 100 años a la actualidad, porque la gran minería de los metales es absolutamente sofisticada y reúne todas las características de cuidados ambientales que debe reunir cualquier actividad sustentable

Hoy es posible afirmar que cada vez son más las compañías mineras que buscan mejorar sus procesos, aunque claro está la perfección es difícil de lograr y como todo llevará tiempo lograr una gestión ideal del recurso, pero las empresas son plenamente conscientes de la importancia de entender el impacto de sus actividades sobre los recursos hídricos y cómo, mediante una adecuada gestión de los mismos pueden conseguir un retorno que impacte positivamente en su propia actividad comercial.

La minería moderna ha realizado importantes avances en el uso e­ficiente y sustentable del agua. Actualmente, la mayoría del procesamiento de mineral que se realiza en una mina metalífera es dentro de un circuito cerrado, donde se extreman los cuidados relacionados con el medio ambiente y se realizan grandes inversiones para optimizar la utilización del agua. La mayor cantidad del agua se recircula y reutiliza,  reduciendo considerablemente la toma de nueva agua fresca y sólo se pierde el agua que se evapora o que contiene el mineral concentrado. Esto permite aseverar que en los procesos hidro-metalúrgicos hay entre 70 y 90% de e­ficiencia en el uso del agua.

Ojalá que muy pronto comencemos a ver una “polinización cruzada de las tecnologías” de diferentes industrias trabajando juntos para encontrar soluciones para la gestión del agua. Todas las estrategias valiosas que se desarrollen deben ser impulsadas por los inversores, los accionistas y las entidades reguladoras, con el fin de marcar un nuevo comienzo de la industria minera hacia una nueva era de la sostenibilidad del agua.

Fuentes:

CAEM / Waterfootprint. UNESCO-IHE. Institute for Water Education / “LA GESTION DEL CONSUMO DE AGUA EN LA MINERIA” E. Rodriguez 29-08-2013 / Ministerio de Minas de San Juan / DIARIO EL PATAGONICO, 18-03-2016 / La NACION, Seccion campo.

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